EL JUEGO INTERIOR
Nosotros somos nuestro adversario más difícil.
En la vida siempre que nos
enfrentamos a un reto, ya sea un reto individual, profesional o deportivo,
tenemos que conocer y contar con el adversario más duro que nos encontraremos
en el camino, nosotros mismos.
Este adversario
es mucho más duro, más complicado y más difícil de derrotar que cualquier otro
con el que nos podamos cruzar porque conoce todas nuestras debilidades y
creencias limitantes.
Este adversario interno
posee un ingente arsenal de armas y todas ellas son muy eficaces y capaces de
vencernos, la duda, la distracción, el diálogo interno, por ejemplo, hacen que
perdamos la concentración en los momentos clave, cuando más la necesitamos,
logrando que no lleguemos a dar lo mejor de nosotros mismos.
Este poderoso
adversario nos susurra al oído y podemos escucharle decir cosas como, mi
oponente es muy bueno, no lo estoy haciendo bien, no puedo hacerlo… o todo lo
contrario, como en otras ocasiones cuando nos dice, lo estoy haciendo muy bien
así que puedo relajarme un momento, soy el mejor voy a triunfar… y esto
posiblemente sea peor, ya que nos engaña, poniéndonos por encima de la
realidad.
El juego interior, su enfoque menciona por
primera vez a este adversario que todos llevamos dentro.
Posteriormente
se aplicaría ese mismo enfoque a otros campos más alla del deporte,
principalmente en las empresas.
En lo deportivo se enfrenta
a dos adversarios.
Uno de ellos es el oponente
exterior, el que está en la pista al otro lado de la red y cuyo objetivo es
ganarnos empleando sus mejores habilidades de juego.
El otro adversario, es el
oponente interior, ese que todos llevamos dentro y que es mucho más duro,
más complicado y más difícil de derrotar porque nos conoce perfectamente,
conoce todas nuestras debilidades y todas nuestras creencias limitantes, nos
conoce incluso mejor que nosotros mismos y es capaz de usar en nuestra contra
creencias limitantes que ni siquiera sabíamos que las teníamos.
Este adversario
interno es capaz de distraernos, de sabotearnos, de decirnos como tenemos que
hacer las cosas en lugar de simplemente hacerlas.
Este juego interior es el
que se juega en la mente de cada jugador y cada persona, el juego contra
nosotros mismos.
En muchas ocasiones somos
nosotros nuestro más difícil adversario.
En realidad y por regla
general no es el adversario externo el que nos derrota sino nuestras propias
dudas, nuestro propio miedo, nuestra falta de concentración o nuestro exceso de
confianza.
Cuando el adversario interno
nos dice que todo está bajo control, que la cosa está hecha,… es en ese
momento cuando el adversario externo lo tiene más fácil para derrotarnos.
El juego interior
basado en el deporte, pero por supuesto, sus principios pueden aplicarse a
otros campos para ayudarnos a desarrollar las habilidades que nos sirvan para
alcanzar el éxito en cualquier deporte o actividad.


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