Si quieres permitirte el disfrutar más y mejor de la vida, o mejor dicho Cambia tus percepciones mentales para cambiar tus emociones.
Mantener la calma es básico
REÍR MÁS
Imprescindible tener en marcha la fábrica de endorfinas.
Haz ejercicio, diviértete, entretente, comparte momentos cada día con personas que amas, tócalas, abrázalas, bésalas. Todas estas actividades aumentan tus niveles de serotonina, además de otras hormonas que aumentan tu sensación de bienestar y felicidad.
La forma con la que respondas ante cualquier situación será la que la defina como algo terrible o fantástico.
Saber que existe un gran porcentaje del momento que depende de ti, sentir que eres capaz de superarlo, de quitarle importancia y centrarse en la solución te ayudará a avanzar hacia una buena salida.
Cuando somos conscientes del poder que tenemos para cambiar las cosas dejamos de depender de lo que pasa a nuestro alrededor para que el entorno dependa de nuestra actuación.
Recuerda que lo importante no es lo que pase sino como respondemos ante el problema.
PENSAR, RESPIRAR, COMER Y DORMIR BIEN
La comida es el reflejo del alma.
Cuídate, come bien, y ya sabes a lo que me refiero, menos porquerías y más vitaminas. Porque tu cuerpo es como cualquier otra máquina. Su rendimiento no es el mismo cuando utilizas combustibles de tercera que cuando los nutres con sustancias de alta gama.
Los neurotransmisores que permiten que las emociones fluyan, se sintetizan en su mayoría en el intestino, que curiosamente es el que absorbe los diferentes alimentos hacia nuestro torrente sanguíneo. Si absorbe basura, el funcionamiento neuronal se verá afectado.
Dormir lo suficiente hace que nos levantemos más descansados, con la mente más clara, y relajados. Gracias a ello, podemos tener más calma ante los problemas y afrontar el estrés con mayor creatividad.
Nuestra capacidad de reflexión y atención también se ven reforzadas con un buen descanso.
No pegar ojo en toda la noche es muy perjudicial para tu salud. ¿Cómo dormir plácidamente?
Claves básicas para Evita los efectos del insomnio
La relación entre la calidad y cantidad del sueño y nuestro bienestar es una realidad.
El insomnio afecta negativamente a nuestra salud general, y algunos problemas Emocional-Mente, por ejemplo, ansiedad y depresión, también influyen negativamente en nuestras horas de sueño y en la calidad de éste.
Como sabemos que los problemas para dormir son bastante generalizados, hoy hemos decidido abordar el problema del insomnio de la mano de la técnica de Activación AEMI.
En realidad, el insomnio puede deberse a múltiples factores y presentarse de distintos modos.
La dificultad para conciliar el sueño, los despertares nocturnos y la sensación de no haber tenido un sueño reparador son algunos de los problemas que comúnmente lo acompañan.
Detectar los elementos que contribuyen a su aparición y mantenimiento, bien sean de tipo Emocional-Mente u orgánico, es esencial para su tratamiento.
Dicho esto, nuestro objetivo diario en relación al reposo, la relajación y el descanso nocturno será muy claro: preparar el terreno para desconectar de forma progresiva haciendo la ceremonia del sueño con la técnica de Activación AEMI.
Es necesario mantener unos horarios regulares tanto a la hora de acostarse como de levantarse, incluso en días festivos. De este modo el cuerpo se acostumbra a un ritmo adecuado de vigilia-sueño.
Es necesario practicar ejercicio semanalmente.
No activar aún más el cerebro: Ocuparse de cuestiones que inquieten antes de ir a dormir, tal y como estamos viendo, es el proceso contrario al que estamos buscando.
El agotamiento puede confundirse con desactivación (“trabajo hasta tarde y cuando estoy cansado me voy a dormir”).
Cerrar y contener las tareas pendientes: Asimismo, dejar todas las cuestiones pendientes para el día siguiente de forma ordenada y contenida es esencial para la desactivación mental el evitar estar pendiente o hacer agendas en la cama.
Es habitual utilizar el momento de meterse en la cama para repasar el día y anticipar lo que tenemos pendiente para el día siguiente.
Estos pensamientos nos mantienen conectados y son el elemento clave del insomnio.
Recordamos la importancia de dejar a un lado preocupaciones y pensamientos que aumenten la ansiedad.
Además, pensamientos relacionados con la exigencia de poder dormir (“cueste lo que cueste, hoy tengo que conseguirlo”) generan un efecto totalmente contrario: cuanto más esfuerzo consciente, más insomnio.
El dormitorio debe resultar acogedor, transmitir paz y serenidad.
Todo ello lo conseguiremos regulando la luz, el ruido y la temperatura.
Puede parecer obvio, pero en ocasiones estos elementos tan evidentes son los grandes olvidados y el ambiente no favorece el sueño.
La construcción de este ambiente es una forma importante de autocuidado.
Buscaremos un estado de tranquilidad a través de actividades que proporcionen bienestar como hacer la técnica de activación AEMI como ceremonia de inducción al sueño (una ducha, una conversación agradable, tomar una infusión, escuchar música ambiental, etc.).

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