NERAEMI
CONVERSACIONAL
Introducción al discurso
Un
discurso es una reflexión.
El Diccionario de
la Lengua Española
de la Real Academia nos ayuda a entender que un discurso es la facultad de usar
la mente (el razonamiento) para reflexionar o analizar los antecedentes, principios,
indicios o señales de
cualquier asunto con el fin de entenderlo.
Por lo
tanto, cuando reflexionas, estás discursando, es decir, aplicando tu inteligencia,
para entender un tema y hasta para ser capaz de explicarlo inteligentemente a
otras personas.
Es una
tarea que realizas en el interior de tu mente, una línea de razonamiento que
sigues al deducir los asuntos.
Ahora
bien, cuando expones los resultados de esas reflexiones, ya sea ante una o
varias personas para proveerles la información o
para que te ayuden a reflexionar aún más profundamente, decimos que estás
presentando un discurso público o delante de ellas, lo que significa que los
que te escuchan usan su inteligencia para entender lo que dices.
Ese es el
sentido principal que le damos para diferenciarla claramente
de la conferencia.
Por lo
tanto, un discurso es una línea de razonamiento que te ayuda a discernir o
entender un asunto, así como para explicarlo a otros.
Cuando lo
haces delante de otros se llama discurso público, para lo cual le añades un
comienzo que despierta el interés en
lo que dirás, y una conclusión que mueva a actuar.
Un
discurso es un acto de habla, y por tanto consta de los elementos de todo acto
de habla: en primer lugar, un acto locutivo o locucionario, es decir, el acto
de decir un dicho (texto) con sentido y referencia; en segundo lugar, un acto
ilocutivo o ilocucionario, o el conjunto de actos convencionalmente asociados
al acto ilocutivo; finalmente, un acto perlocutivo o perlocucionario, o sea,
los efectos en pensamientos, creencias, sentimientos o acciones del
interlocutor (oyente).
El
discurso es el razonamiento extenso dirigido por una persona a otra u otras, es
la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el fin de
persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres aspectos
que son:
Tema
o introducción del
discurso, desarrollo y
conclusión.
En primer
lugar, tenemos el tema del discurso, el cual debe ser tejido en el telar de las
experiencias, debe estar copado de detalles, ilustraciones, personificaciones,
dramatismo y ejemplos en algunos casos; y todos estos expresados con términos
familiares y concisos los cuales den la comprensión y el entendimiento
adecuado; en donde lo que se quiere decir sea entendidos por todos.
El
discurso es un evento comunicativo social, realizado mediante el empleo de
elementos lingüísticos.
Es el
mecanismo más efectivo para entablar comunicación con
un determinado público; por ende, debe haber un vínculo previo entre el orador,
y el oyente o auditorio.
Características
del discurso
·
Entretener:
Busca en
el auditorio una respuesta de agrado, diversión y complacencia, con el
propósito predominante de hacer olvidar la vida cotidiana con sus pequeños
sucesos y sus apremios basados en el humor.
Ofrece
grandes ventajas, tanto al emisor como a los receptores, debido a la narración
y a la expresión cultural que se utilice.
·
Informar.
Persigue
la clara compresión de un asunto, tema o idea que resuelve una incertidumbre.
Su
principal objetivo es
de ayudar a los miembros del auditorio para que estos pretendan ampliar su
campo de conocimiento.
Su
característica principal de este discurso es llevar a cabo la objetividad.
·
Convencer.
Es
influir sobre los oyentes acerca de verdades claras e indiscutibles que
de poder ser
probadas y comprobadas.
·
Argumentar.
Lo que
constituye una operación lógica que
emplea elementos cognoscitivos y racionales; creando una actitud libre
y reflexiva, con la ausencia de elemento positivo.
·
Persuasión.
Aspira
una respuesta de adhesión o acción;
en donde se define como un medio de influenciar la conducta a
través de llamamientos dirigidos primariamente a emociones,
constituye en la comunicación verbal un elemento clave ya que es la
característica que se vale de las tres anteriormente mencionadas.
Donde se
manipula al individuo según
sea su conveniencia.
·
Propósitos del discurso.
Se
considera a la respuesta precisa que el orador o el emisor desea obtener del
auditorio, que desea que se le cumplan sus necesidades, por lo que el orador
trata de obtener la comprensión de sus receptores para que haga, comprenda y
disfrute del mensaje que le ha proporcionado el emisor.
El
discurso no tiene por qué ser una pieza literaria, lo que sí debe primar es la
claridad.
Al ser
escuchado (y no leído) el público no tiene tiempo de
analizar detenidamente el lenguaje utilizado,
la estructura de las frases, etc.
Además,
en el supuesto de no entender una frase no va a tener la posibilidad de volver
sobre ella.
Todo ello
lleva a que en el discurso deba emplearse un lenguaje claro
y directo, frases sencillas y cortas.
Hay que
facilitarle al público su comprensión.
Para
terminar, señalar algunos aspectos importantes:
•
Independientemente del tema que se vaya a tratar, hay que procurar que el
discurso resulte atractivo, novedoso, ágil, con gancho, bien fundamentado,
interesante.
• Debe
primar siempre la idea de la brevedad (el público lo agradece).
La
brevedad no implica que el discurso tenga que ser necesariamente corto, sino
que no debe extenderse más allá de lo estrictamente necesario (ir "al
grano", evitar rodeos que tan sólo dificultan la comprensión y terminan
aburriendo).
LA
Estructura del Discurso se divide en tres:
·
A. Introducción
o saludo (plantea el tema que se va a abordar y la idea que se quiere
transmitir).
·
B. Desarrollo
(se presentan los distintos argumentos que sustentan la idea).
·
C. Conclusión
(se resalta nuevamente la idea y se enumeran someramente los argumentos
utilizados).
A.
INTRODUCCIÓN O SALUDO:
·
1) El orador o participante tomará una posición firme, decidido, con
porte, mirando fijamente a su interlocutor; procederá a saludar, pero guardando
siempre el orden jerárquico de ciertas personalidades que se encuentran en el
lugar.
·
2)
Luego tendrá como objetivo plantear el tema que se va a abordar y la idea que
se quiere transmitir, y ubicar al auditorio, en el lugar mismo donde se
desarrollarán los hechos o acontecimientos.
·
3)
Es necesario y elegante que el orador haga pensar al auditorio, utilizando
citas, ejemplos, pensamientos o experiencias personales, pero todo ello debe
tener una relación con el tema que se va a tratar; se utilizará este método para
que nuestro discurso sea entretenido y no monótono y frío; es interesante mantener
al receptor en una constante atención,
de tal forma nos evitaremos pronunciar el nombre del tema.
·
4)
Nuestro discurso se pone más interesante cuando el auditorio procura adivinar
qué tema va a tratar; si utilizamos este método en la medida que vamos
hablando, más atención habrá de parte del receptor; lo importante de esta
introducción es que debe ser interesante; debe gustar el orador y
ésta no debe pasar de 3 minutos.
·
5)
Para un discurso el orador no debe utilizar estas frases:
Bueno,
bien, disculpe, etc.; ni
tampoco frases de falsa modestia como éstas: trataré de hacerlo bien.
·
6) En estos casos el orador da una impresión muy pobre de
su personalidad.
Evitemos cansar al receptor con
muchas palabrerías; la sinceridad, la verdad verdadera y no los conocimientos y
soberbia causarán un fuerte impacto, y el orador se convertirá en una persona
agradable e interesante.
B.
DESARROLLO O CUERPO DEL DISCURSO:
·
1) Quizás
es la parte más importante del discurso, por la capacidad del conocimiento
intelectual que tenga el orador sobre el tema y su inmensa capacidad de memoria,
que será muy valiosa en un determinado momento.
·
2)
CICERÓN no se equivoca cuando llama a la memoria tesoro
de todas las cosa; así mismo, como es de nuestro conocimiento todos los problemas o
desarrollos sociales tienen sus raíces históricas, sean nacionales e
internacionales, políticas,
culturales, científicas, etc., lo que significa que será necesario, cuando
abordemos un tema, tener en cuenta esta recomendación, quiere decir, hacer una
reseña histórica sobre el tema, y aquí la importancia de su conocimiento y
preparación intelectual, como la capacidad de memoria.
·
3) Por
lo que es necesario que como alumnos de oratoria estén
interesados en todos los problemas mencionados, para de allí tener argumentos
válidos y sustanciosos y lograr una exposición dinámica motivadora
del emisor hacia el receptor.
C.
CONCLUSIÓN:
·
1) El
orador, luego de haber motivado al receptor, dará por finalizado su discurso
utilizando las famosas arengas, ya que ellas se utilizan en discursos combativos
y persuasivos con el fin de enardecer y estimular sus nobles sentimientos
a la motivación profunda.
·
2) EL
ORADOR DIRÍA "¡VIVA! ¡VIVA LA JUVENTUD!"
·
3) SIEMPRE
LEVANTANDO LOS BRAZOS Y CON VEHEMENCIA.
·
4) NOTA.
El orador, luego de haber expuesto su discurso, será necesario que no utilice
esta frase; por ejemplo "PARA TERMINAR", HE DICHO".... todo ello
demuestra incapacidad para concluir un discurso.
Conclusión
No
obstante, el discurso no debería ser necesariamente una herramienta asociada
con el poder.
También
la utilizan los maestros para impartir instrucción, incluidos los que capacitan
al personal de
las empresas.
De hecho,
si todos los padres de familia se
valieran de los principios que rigen el arte de
preparar y presentar discursos, lo cual implica familiarizarse con ciertos
principios de motivación y relaciones
humanas, seguramente lograrían mejores resultados al comunicar sus
enseñanzas a sus hijos.
También
se valen del discurso los vendedores, las secretarias, los médicos, abogados,
ingenieros, científicos, periodistas y demás profesionales y técnicos que
sirven a la comunidad de
muchas otras maneras en toda clase de
puestos de responsabilidad, que no necesariamente van tras el poder
político, religioso o comercial.
En otras
palabras, el discurso bien empleado es en sí mismo una herramienta eficaz de
comunicación, y el que algunos lo hayan utilizado exclusivamente con el
objetivo de manipular, acumular poder o dominar a otros denota lo peligroso que
puede resultar en manos de gente inescrupulosa, inmodesta o carente de humildad.

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