LA DISONANCIA
COGNITIVA O DUDA SUELEN TENER UNA FUERTE CADENA DE MANDO En la Auto Justificación.
Pero
antes de explicar el alcance de esta sabio refrán es necesario hacer una
puntualización. Poner en duda todo lo que la TV y los periódicos dicen es
sano y necesario, pero eso no es dudar, eso es sacar conclusiones por uno
mismo, sin prejuicios y sin delegar el poder de opinión a otros. "Poner
en duda" no es lo mismo que dudar, significa no suponer nada y no
permitir que los juicios de otros, o sus engaños, contaminen el nuestro.
Por contra,
la definición de duda es: "Vacilación o
falta de determinación ante varias posibilidades de elección sobre
creencias, noticias o hechos." Si después de investigar,
analizar y reflexionar uno se queda en la vacilación de la duda, es cuando las
cosas pueden empezar a no estar bien, ya que eso conlleva un estado de
incertidumbre que nada aporta.
En ese
punto, la Certeza brilla por su ausencia, también la Confianza y con ella una
pequeña parte de tu bienestar.
La duda
entendida como indeterminación puede ser debida sólo a un aplazamiento de la
decisión, lo que es correcto, pero también puede significar una
parálisis de la acción, o la suspensión definitiva de una decisión,
momento en que ya empieza a ser realmente nociva.
Alcanzar el
punto de equilibrio entre esta duda y la capacidad de reconocer la
Certeza que proporciona la conexión con la "Unidad", es el
mejor camino de encontrar el tesoro de la Verdad. Así se
minimizan los problemas mentales inherentes.
La duda es
por definición lo opuesto a la certeza, y la Certeza es uno de los
maravillosos efectos que el ser humano experimenta cuando está en Unidad
con la Fuente del verdadero origen.
La certeza
es fruto de la Unidad, y la duda -como indeterminación entre dos
decisiones o dos juicios.
Una
de las consecuencias de la duda mal gestionada es la inseguridad, algo mucho
más común de los que nos pensamos. No es algo que sólo afecte a las personas inseguras,
las seguras también la sufren aunque la gestionan de mejor forma, eso
siempre y cuando no sean en realidad unos tremendos inseguros fingiendo
seguridad.
Es
normal que así sea, pues vivimos en una sociedad que fomenta la
Disonancia y por consecuencia la duda.
El
estrés y la ansiedad que se nos provoca son
auto interpretadas como inseguridad.
De ahí a la baja autoestima hay sólo un
pequeño paso.
Muchísima
gente sufre de baja autoestima, lo que limita mucho sus capacidades y
les aleja irremediablemente de la felicidad, esa palabra tan gastada que
debería ser un derecho y no una quimera.
En
casos graves, el déficit de estima con uno mismo puede degenerar en
enfermedades Emocional Mente e incluso físicas.
Algunos
seres humanos son más feliz cuando le dirigen, y cuando menos libertad tiene.
Las personas prefieren tener pocas
posibilidades de elección, lo que es cierto, algunas personas viven bajo
el apego, algunos hacia la servidumbre, la esclavitud o la tiranía justificándolo
como si fuera producto de una inevitable debilidad humana.
Afirman que el ser humano prefiere tener poca libertad es una gran
falsedad, no hay ningún ser vivo que no ame ser libre.
Es más, cuanta
más conciencia se tiene más se aprecia y se ama a la Libertad.
¿Es que el
ser humano tiene miedo a tener que decidir y a tomar la responsabilidad de
hacerlo?
¿Y por qué ese miedo?
El miedo, la culpa y la vergüenza, esto, y la ansiedad que nos
provoca, es lo que nos da miedo y es lo que nos hace huir.
No
se trata de justificar la pasividad y la sumisión en que muchas
personas parecen vivir ante la cantidad de abusos y mentiras que les
rodea, sino de denunciar que el cerebro de esas personas puede estar
empujándolos, deliberadamente y sin su conocimiento, a actuar así.
Está
demostrado que es en un reflejo parecido al de los ratones de
laboratorio que saben que pulsando determinado botón reciben una
descarga eléctrica o una dosis de comida.
El confort
mental -y químico- que proporciona evitar la Disonancia y la culpabilidad,
podría ser la explicación también de cosas tan increíbles como que haya
partidos totalitarios que ganen elecciones.
Si bien la sutil amenaza de la Disonancia Cognitiva condiciona nuestra
vida individual y colectiva desde hace milenios, no nos hemos quedado cruzados
de brazos y hemos aprendido a defendernos.
El precio a
pagar por nuestra autonomía como especie ha sido es alto, pero en
realidad, el daño no radica tanto en la Disonancia en sí, sinó en los
mecanismos de defensa desarrollados en nuestra mente para esquivar la
ansiedad que nos produce experimentarla.
La auto justificación
-o autoengaño- es el método más extendido y suele dar excelentes
resultados, quién no la ha probado alguna vez. Sin embargo, tiene un efecto
secundario muy engorroso, pues ella sola genera una de las mayores cantidades
de ese ruido mental que nos mantiene ocupados todos el día.
Su Ud. no está
de acuerdo con esta afirmación le invito a analizar las conversaciones mentales
que su cerebro mantiene -no se sabe con quién- y verá como el
binomio culpa-auto justificación es el tema habitual. Nos
pasamos el día racionalizando lo que vemos, lo que hacemos, lo
que sentimos, lo que decimos...
Esta
capacidad es muy útil para un científico en su laboratorio, pongamos por
ejemplo, pero no cuando éste se va de vacaciones.
Una racionalización sin
control le puede llevar a sustituir la experiencia por el auto relato
mental de la experiencia.
Menos trabajo,
ahora ya ni siquiera tenemos que pensar en relatar lo que
vemos, el iphone de la compañía del mordisco en la manzana lo hace por
nosotros. Progreso.
Con todo,
las consecuencias de la auto justificación son más visibles cuando se proyectan
hacia el exterior (entonces el autoengaño desaparece) e invaden el ámbito de
las relaciones sociales.
¿Quién no
se ha aburrido soberanamente escuchando las interminables justificaciones de
su interlocutor?
La persona que está sólo preocupada en su auto justificación
pierde la capacidad de escuchar al interlocutor, pues en vez de intentar
entender sus palabras o empatizar con ellas está concentrado en su
diálogo interior y en lo siguiente que va a decir.
La riqueza de la conversación
se pierde y la persona se ve aislada de los pensamientos de los demás, ya
que éstos nunca llegan a penetrar la capa más superficial y
temporal del pensamiento.
El auto justificación
llevada a sus máximos llega hasta el
punto de hacer desparecer determinanados eventos que nos generan ansiedad, sea
por la Disonancia o por su contenido emocional.
Los
científicos han demostrado que la necesidad de justificación pasa por
encima de toda verdad.
En uno de ellos se pedía a un grupo que
eligiera una foto de una mujer de entre un grupo de diapositivas según su
atractivo.
Después se la enseñaba de nuevo para que justificara su
elección, pero antes se les daba el cambiazo por otra imagen.
Lo
sorprendente es que sólo en contadas ocasiones las personas se daban cuenta del
cambiazo, la mayoría justificaban su decisión con vehemencia.
Justificar
y confirmar para evitar la Disonancia Cognitiva nos lleva a mentir,
incluso a nosotros mismos.
Con el
mecanismo de auto justificación a toda potencia, "desaparecen"
eventos completos de nuestra conciencia como por arte de magia.
"La
auto justificación " es
tan buena que no sólo sabe como engañarnos fácilmente, sinó que además ha
conseguido que seamos nosotros mismos los que lo hagamos.
Pero nuestra mente dispone de un amplio repertorio de mecanismos
de defensa y resistencias capaces de mantenernos alejados de la
Disonancia Cognitiva y de la ansiedad pertinente. Otro de ellos es que modificamos
nuestro criterio para romper el conflicto que se nos genera ante la igualdad
entre dos creencias o comportamientos contrapuestos.
Es una
modificación inducida como defensa ante la Disonancia, pero a nosotros
nos encanta creer que la hemos tomado con total libertad y autonomía.
La verdad es
que las personas nos vendemos por un puñado de endorfinas que
calmen nuestra ansiedad.
A "El auto justificador" le
encanta generar la Disonancia porque es una manera de amoldar nuestras
creencias a sus deseos sin que nos demos cuenta de que estamos siendo
inducidos a ello.
El cerebro humano está sabiamente programado para evitar la ansiedad, un
sabio mecanismo de supervivencia como veremos más adelante.
Paradójicamente vivimos
en un mundo diseñado para generar esa ansiedad, una sociedad sembrada de
oportunidades para caer en contradicciones cognitivas, no hace falta
más que ver un noticiario televisivo plagado de noticias que ponen a
prueba nuestras creencias y nuestra propia humanidad.
Por esta razón, casi
como un mecanismo de supervivencia, muchas personas optan por la
opción cómoda y segura de no plantearse demasiado las cosas.
Como he
dicho tantas veces, "nadie dijo que la Verdad fuera fácil" y "auto justificador" se
aprovecha de ello.
Conocimiento/Cognición
La "Disonancia Cognitiva" tiene la molesta propiedad de expulsarnos
de forma brusca de "nuestra amada zona de confort", lo que nos ha
llevado a desarrollar multitud de estrategias para evitarlo, hasta el
punto en que ha sido pero el remedio que le enfermedad. Son mecanismos
conductuales que en nada enriquecen la experiencia de vivir sino todo
lo contrario.
Armonía, paz, verdad, felicidad, fuerza, son algunos de los compañeros de viaje que hemos ido perdiendo en el largo camino del exilio.
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