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CENTRO INTEGRATIVO: Modelo GRANDSON (A.D)®

lunes, 6 de agosto de 2018

EL AUTOCUIDADO Y EL BIENESTAR SUBJETIVO DE LA MENTE


EL AUTOCUIDADO Y EL BIENESTAR SUBJETIVO DE LA MENTE


RESUMEN

El bienestar subjetivo se refiere al juicio que un individuo realiza de su vida en términos positivos, esto es, el grado en que el individuo está satisfecho con su vida. Muchos estudios coinciden en que la satisfacción con la vida, el afecto positivo y el negativo son elementos que constituyen el bienestar subjetivo. Dentro de la satisfacción se encuentra la salud, la cual se puede mantener realizando acciones de prevención, promoción y fomento.

Las causas principales de morbi-mortalidad se pueden prevenir con prácticas de autocuidado.

El autocuidado, dentro del marco del desarrollo humano, como toda persona que para ser, tener, hacer y estar, necesita la satisfacción y potenciación en condiciones de equidad de satisfactores que le permitan la subsistencia, el afecto, la protección, la participación, el entendimiento, el ocio, la creación, la libertad y la identidad.

Palabras clave: Bienestar subjetivo, autocuidado, salud.

Introducción

El bienestar es subjetivo por naturaleza debido a que es una experiencia del sujeto; si las personas no lo experimentan entonces no puede hablarse de bienestar.

Para investigar el bienestar en los sujetos se utiliza como herramienta el reporte, el cual es una síntesis hecha por la persona acerca de su experiencia de vida, la cual incluye aspectos hedónicos, cognitivos, afectivos y místicos.

El bienestar subjetivo, al ser declarado por la persona, constituye una evaluación integral del mismo.

Por ello, la apreciación que la persona hace de su vida la persona no se limita solo a sus aspectos económicos, sino que incorpora aspectos vivenciales tan diversos como su situación de pareja, su relación con hijos o amigos, la disponibilidad de tiempo libre y la gratificación que recibe de sus actividades de ocio, su situación laboral, la satisfacción de sus necesidades psicológicas y materiales, su participación política y muchos más.

También, se incorporan en esta respuesta aspectos humanos tan relevantes como las estrategias de afrontamiento, los rasgos de personalidad, los valores y propósitos de vida, la definición y logro de metas, entre otros.

La felicidad no es un constructo académico, sino que es un concepto familiar para las personas.

Dentro de los aspectos humanos o afectos que constituyen el bienestar se encuentra la salud; la salud se produce cuando se devuelve a la gente el poder para efectuar las transformaciones necesarias que aseguren un buen vivir y se reduzcan las causas que atentan contra la salud y el bienestar.

No  basta  con  alargar  la  vida,  se  debe  pretender  vivir  mejor,  en  óptimas condiciones  de vida mental y social;  para  ello,  es  necesario  tomar  una  serie  de recaudos y cuidados en la salud además de prevenir las enfermedades relacionadas con estilos de vida poco saludables, como las asociadas al abuso de alcohol, tabaco, sedentarismo, estrés y obesidad.

Los estilos de vida pueden entenderse como la forma general de vivir de una persona; así, un estilo de vida saludable comprende distintas condiciones y aspectos de la vida cotidiana, como sentirse bien con uno mismo y con los demás, tener condiciones socio-económicas aceptables, disponer de lugares y oportunidades para la recreación, disfrutar de armonía familiar, alimentarse adecuadamente, entre muchas otras.

El autocuidado incide en el estilo de las personas mayores de vida, ya que comprende todas las acciones relacionadas con la promoción la salud, desde la realización de actividades recreativas, de actividad física, una buena nutrición, la correcta higiene personal, hasta la toma de los medicamentos prescriptos por profesionales en caso de enfermedad.

Es  importante  considerar  que  una  buena  salud  es  el  mejor  recurso  para  el progreso personal, económico y social y una dimensión importante de la calidad de la vida.

Para cuidar la vida y la salud se requiere del desarrollo de habilidades personales  para  optar  por  decisiones  saludables. 

Es  aquí  que  radica  la importancia del autocuidado, y en donde las personas son protagonistas si tienen las  herramientas  de  la  información  y  educación  para  poderse  cuidar.

Definición de autocuidado: el autocuidado de la salud es “una actividad que es aprendida por los individuos y con un objetivo.

Es una conducta que existe en situaciones concretas de la vida, dirigida por las personas sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud o bienestar.

El autocuidado entonces está constituido por las acciones de cuidados que se proporciona una persona para tener una mejor calidad de vida y favorecer el mantenimiento de su salud.

El estado de salud de una persona depende, en gran medida, de los cuidados que se brinde a sí misma, aunque por supuesto las condiciones de vida y el acceso a los servicios de salud son esenciales.

Bienestar Subjetivo Emocional Mente

De la Actitud Optimista surge el concepto de bienestar subjetivo Emocional Mente, el cual busca conocer la valoración de la satisfacción de la propia vida de las personas, entendida ésta no como un constructo académico o de expertos sino como una vivencia de las personas, como una experiencia de estar bien.

Se reconoce, por ello, que es la persona quien debe reportarlo y que no es correcto ni metodológicamente sostenible que el juicio sobre una persona sea hecho por un tercero.

El bienestar es una experiencia de vida de las personas que puede entenderse en tres planos que no son excluyentes entre sí:

La experiencia cognitiva, que se manifiesta en logros y fracasos e involucra comparaciones entre la situación actual de la persona y sus metas y aspiraciones de vida, así como la comparación con la situación de grupos de referencia; la experiencia afectiva que se manifiesta en el gozo y el sufrimiento relacionados con los afectos, emociones y estados de ánimo que la persona experimenta, y la experiencia sensorial que se manifiesta en términos de placeres y dolores.

Lo que, en su conjunto, conforma la experiencia de vida y de bienestar que tienen los seres humanos.

El enfoque de bienestar subjetivo está sustentado en varios principios:

Se basa en el bienestar transmitido por la persona ya que la información se obtiene a partir de la respuesta directa dada por la persona a una o varias preguntas sobre su felicidad o satisfacción de vida.

Al preguntar directamente a la persona se obtiene una respuesta dada por seres humanos concretos y no se trabaja con el bienestar de agentes disciplinarios abstractos.

No es posible hablar de un bienestar objetivo pero sí es posible hablar de variables objetivas que pueden ser utilizadas para medir aquellos factores relevantes para el bienestar.

El enfoque acepta que cada persona es la autoridad última para juzgar su bienestar y el papel del experto debe tratar de entender ese bienestar transmitido, mediante la formulación de teorías y la corroboración de hipótesis.

Una vez que se acepta que hay información relevante se deben identificar los factores que son relevantes para el bienestar   de   los   seres   humanos,   y   sexto,   se   requiere   de   un   esfuerzo transdisciplinario para entender lo reportado por seres humanos de carne y hueso.

El interés en el estudio científico del bienestar surge a finales del siglo XX, precedido por los pensamientos filosóficos de la antigüedad acerca de la “vida buena”, la “vida virtuosa” y el “cuidado de la mente”; y por las reflexiones derivadas de las tradiciones espirituales para dar paso a la investigación sobre la felicidad que desde entonces continúa extendiéndose alrededor de todo el mundo.

Las controversias sobre el Bienestar Subjetivo han girado históricamente en torno a los siguientes aspectos:

1 El uso generalizado del término en distintos campos del conocimiento pero sobre todo en la investigación Neurocientíficas al concebir el bienestar como sinónimo de los constructos “calidad de vida”, “felicidad”, “funcionamiento optimista”, “máximo rendimiento”, “auto- concepto”, “locus de control interno”, “salud mental”, “resiliencia” y “motivación”, cuando  todas  se unen en el mismo fin  al  tener  el  mismo  significado.

2 El uso de las expresiones “bienestar subjetivo” y “bienestar mental” utilizar  la  expresión  verbal  “subjetivo”  y el término bienestar ya está implicada de manera obvia la experiencia personal, prestando especial atención a su condición de ser una “experiencia subjetiva” para diferenciarlo como bienestar “existencial”, “espiritual”, “social”, “colectivo”, “laboral”, “sexual”, “familiar” o de “pareja”; o para enfatizar las diferencias implícitas existentes entre el “bienestar individual” y el “bienestar de los demás”.

3 El bienestar mental subjetivo, entendido como “estar bien” BIENESTAR es el resultado de las conclusiones cognoscitivas y afectivas que las personas elaboran respecto a su grado de satisfacción con la vida según lo que piensan y sienten al evaluar globalmente su existencia.

Las definiciones del bienestar mental subjetivo pueden ser agrupadas en tres grandes categorías:

1. Aquellas que lo describen como la valoración de la vida del individuo en términos optimista. Por ejemplo cuando una persona reporta la satisfacción con la vida.

2. Aquellas que lo definen centrándose en la comparación entre la afectividad positiva y la afectividad negativa.

3. Aquellas que enfatizan la perspectiva religiosa o filosófica refiriéndose al bienestar mental subjetivo como la felicidad o como una virtud.

Existen otros factores determinantes del bienestar mental subjetivo:

a. Las variables mentales-sociales referidas a las condiciones demográficas (edad, sexo, género, procedencia); el acceso a los sistemas de apoyo social e integración a la comunidad; las condiciones socio-económicas, las diferencias individuales, la percepción de los sucesos socio-políticos, los valores espirituales, las motivaciones inconscientes; la calidad subjetiva de la vida, la interpretación de los eventos vitales, el significado de “vivir bien”.

b. Las variables biológicas, genéticas y constitucionales (predisposición genética a ser felices e infelices, vulnerabilidad a padecer enfermedades o trastornos de orden funcional y homeostático en el organismo, alteraciones del sistema endocrino, de la fisiología cortical y/o del sistema inmunológico.

c. Variables relacionadas con el cuidado de sí mismo y la salud integral: el entrenamiento mental, la ejercitación física, los efectos del movimiento, participación en actividades recreativas, momentos de ocio activo, desarrollo de los talentos personales, entre otras.

Autocuidado de la salud

El bienestar subjetivo y la actitud optimista buscan conocer la realidad de los sujetos y en su defecto poder transformarla, transformación que se pretende que sea positiva por ejemplo en la salud, lo que se relaciona con el autocuidado de la misma ya que parte de sentirse bien es el estar saludable de manera integral, el autocuidado existe desde que hubo necesidad de proporcionar cuidado, es decir, desde que existe el hombre en la tierra.

Déficit de Autocuidado

El autocuidado  es  una  contribución  constante  del  individuo  a  su  propia existencia:

“Es una actividad aprendida por los individuos, orientada hacia un objetivo.

Es una conducta que existe en situaciones concretas de la vida, dirigida por las personas sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud o bienestar”.

En el término autocuidado, auto se utiliza en el sentido del ser humano completo, tiene la connotación dual “para uno mismo” y “realizado por uno mismo”.

Normalmente los adultos cuidan de sí mismos pero los niños, adolescentes, ancianos y enfermos requieren de un agente de cuidado dependiente, es decir, quien le provea los cuidados.

La promoción del autocuidado es una estrategia necesaria para la búsqueda del bienestar integral en la vida cotidiana y lograr así el desarrollo humano.

Por tanto, el autocuidado es una práctica que involucra líneas de crecimiento en las que toda persona debe trabajar cotidianamente para tener un desarrollo armónico y equilibrado.

Estas líneas de crecimiento que propician un desarrollo integral se relacionan con la dimensión emocional, física, estética, intelectual y trascendental del  ser,  a  través  del  desarrollo  de  las  habilidades  afectivas,  cognoscitivas  y sociales.

A través de este enfoque se deben tener en cuenta en su promoción, lo siguiente:

1. Es un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos de sus propias acciones. Por tanto, es un proceso voluntario de la persona para consigo misma.

2. Debe ser una filosofía de vida y una responsabilidad individual íntimamente ligada a la cotidianidad y a las experiencias vividas de las personas, pero a su vez debe estar fundamentado en un sistema de apoyo formal e informal como es el sistema social y el de salud.

3. Es una práctica social que implica cierto grado de conocimiento y elaboración de un saber y que da lugar a intercambios y relaciones interindividuales.

El agente de salud debe buscar espacios de reflexión y discusión acerca de lo que la gente sabe, vive y siente de las diferentes situaciones de la vida y la salud con lo cual identificar prácticas de autocuidado favorables, desfavorables e inocuas y promover, mediante un proceso educativo de reflexión-acción, un regreso a la práctica para transformarla.

En la Teoría del Autocuidado se explica el concepto de autocuidado como una contribución constante del individuo a su propia existencia.

Los requerimientos de autocuidado son generalizaciones sobre los objetivos que los individuos deberían tener cuando se ocupan de su autocuidado.

Los requisitos de autocuidado descansan en tres supuestos: los seres humanos por naturaleza tienen necesidades comunes para el aporte de materiales y para producir y mantener condiciones   de   vida   que   apoyen   los   procesos   vitales,   la   formación   y mantenimiento de la integridad estructural, y el mantenimiento y promoción de la integridad funcional.

El desarrollo humano, de la vida intrauterina a la maduración del adulto, requiere de la formación y mantenimiento de condiciones que promuevan los procesos conocidos de desarrollo de cada ciclo vital.

Los defectos genéticos y constitucionales y las desviaciones de integridad estructural, la funcionalidad normal y el bienestar, comportan requerimientos para su prevención, y acciones reguladoras para controlar su extensión y para controlar y mitigar sus efectos.

Los requisitos de autocuidado son expresiones de los tipos de autocuidado intencionados que el individuo requiere.

Los  requisitos  de  autocuidado  universales  son  comunes  a  todos  los  seres humanos durante todas las etapas del ciclo vital, de acuerdo a su edad, estado de desarrollo y factores ambientales y otros.

Están asociados a los procesos vitales, al mantenimiento de la estructura y funcionamiento humanos, y al bienestar general.

El mantenimiento de un aporte de aire suficiente, el mantenimiento de un aporte de agua suficiente, el mantenimiento de un aporte de alimentos suficiente, la provisión de cuidados asociados con los procesos de eliminación y los excrementos, el mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo, el mantenimiento del equilibrio entre la soledad y la interacción humana, la prevención de peligros para la vida, el funcionamiento y el bienestar humanos y la promoción del funcionamiento y desarrollo humanos dentro de los grupos sociales, de acuerdo con el potencial humano, el conocimiento de las limitaciones humanas y el deseo humano de ser normal.

2 Los requisitos de autocuidado de desarrollo están asociados con solo procesos de desarrollo humano y con las condiciones y eventos que ocurren durante diversos estadios del ciclo vital y eventos que pueden afectar adversamente el desarrollo.

Hay dos tipos: crear y mantener las condiciones que apoyen los procesos vitales y promuevan los procesos de desarrollo durante las etapas del ciclo vital, provisión de cuidados asociados a los efectos de las condiciones que pueden  afectar  adversamente  el  desarrollo  humano  para  prevenir  efectos negativos en tales condiciones y para promover cuidados para mitigar o superar los efectos negativos existentes en tales condiciones.

3 Los requisitos de autocuidado de desviación de la salud están asociados con defectos constitucionales y genéticos, así como desviaciones humanas estructurales y funcionales, con sus efectos, con las medidas de diagnósticos y tratamiento médico.

Relación entre el Bienestar Subjetivo y el Autocuidado de la Salud

La  palabra  bienestar  habla  por    sola,  hace  una  invitación  a  mantenerse saludable, sintiéndose y estando “bien”, considerando esto último como estar bien con uno mismo, disfrutarse y cuidarse.

El bienestar hace recordar que hay que mantenerse en estado de equilibrio, aunque se pasen por altos y bajos, la sintomatología y/o enfermedades son los llamados urgentes a reconocerse.

Algo se ha olvidado, algo no se escuchó, a pesar de los llamados previos que fueron obviados, el síntoma reclama atención, para mantener el bienestar es indispensable cuidarse, la palabra autocuidado ha surgido como una manera de mantener  la  salud  y  estar  “bien”,  fomentando  la  escucha  previa  de  las sensaciones.

Es  necesario  conectarse  con  uno  mismo,  en  las  emociones,  pensamientos, cuerpo, espíritu; reconociendo lo que sucede en uno, haciéndose consciente de las sensaciones, surge la posibilidad de hacer algo al respecto, es decir, realizar los cambios necesarios para transformar la situación.

Autocuidarse significa, literalmente, cuidarse uno mismo.

Mirándolo en profundidad, el autocuidado implica darle un espacio a la dimensión del ser, estar consciente a quienes somos y comenzar a hacernos responsables de nosotros mismos; en lo cotidiano, implica reconocer y acoger al ser viviente y sintiente que somos, no con fines utilitarios, egoístas o hedonistas, sino más bien con el propósito de generar, alegría, entendimiento y compasión en nosotros y en quienes nos rodean.

Un autocuidado orientado al cultivo de una buena vida, al servicio del bienestar.

También puede entenderse la práctica de Autocuidado como la ejecución de actividades que las personas inician y hacen por sí mismas para el mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar.

Los procesos mentales y el comportamiento en términos de hacer, de no hacer, de dejar de hacer e incluso el comportamiento de no dejar hacer, pueden por una parte, mantener la salud, el bienestar y la potencia, o por el contrario predisponer, agravar o hacer desencadenar una enfermedad.

Todos participan en la salud a través de creencias, sentimientos, hábitos, actitudes y conductas hacia la vida.

De esta forma, practicar el autocuidado resulta esencial en la búsqueda de un mayor bienestar y salud personal.

Es así como las personas desarrollan prácticas de autocuidado que se transforman en hábitos, que contribuyen a la salud y el bienestar.

Para lograr el propósito de mantener el bienestar, salud y desarrollo, todos los seres humanos tienen requisitos que son básicos y comunes a todos, estos requisitos representan los tipos de acciones humanas que proporcionan las condiciones internas y externas para mantener la estructura y la actividad, que a su vez apoyan el desarrollo y la maduración humana.

Cuando se proporciona de forma eficaz, el autocuidado o la asistencia dependiente organizada en torno a los requisitos universales, fomenta positivamente la salud y el bienestar.

Por ello es de vital importancia que las prácticas de autocuidado sean adoptadas por las personas como parte de su desarrollo físico y mental, y que además sean enseñadas a nuevas generaciones para seguir cultivando una vida sana, lejos de hábitos insanos y decisiones erradas, consiguiendo así, un bienestar integral y un mejor proyecto de vida.

El autocuidado tiene que ver con estrategias, entidades, con maneras de afrontar una serie de situaciones que nos permiten cuidarnos en un contexto familiar, social, institucional y entonces acercarnos paulatinamente a ese estado de bienestar.

El propósito es contribuir a que las personas, las familias y las comunidades alcancen y mantengan la mayor capacidad posible para relacionarse entre sí y con el medio ambiente, de modo que promuevan el bienestar subjetivo, el desarrollo y el uso óptimo de sus potencialidades mentales, cognoscitivas, afectivas y relacionales, y el logro de sus metas individuales y colectivas, en concordancia con la justicia y el bien común.

El  bienestar  subjetivo  y  el  autocuidado  de  la  salud  han  sido  estudiados  por diversos autores a nivel nacional e internacional, abordados desde diversas posturas, ámbitos y con diferentes sujetos de estudio.

Al realizarse estudio que incluye la satisfacción vital y laboral como medidas de bienestar general y de bienestar en el contexto de trabajo.

Los resultados apuntan una sólida vinculación de las dimensiones de cansancio emocional y dedicación con la satisfacción vital, dimensiones a las que se suma la absorción cuando se examinan los vínculos con la satisfacción laboral.

De especial interés resulta el hecho de que la dimensión vigor  muestre elevadas  correlaciones  tanto  con  satisfacción  laboral  como  con satisfacción vital y, sin embargo, no aparezca como predictor en las ecuaciones de regresión calculadas para ambas variables.

Estos estudios mostraron en los resultados obtenidos de una  muestra  de alto  bienestar  subjetivo elevada a la auto-eficacia, y satisfacción con la mayor parte de los dominios vitales generan actitud optimista.

Los dominios referidos a relaciones afectivas, futuro y trabajo, y la percepción de auto-eficacia explicaron un porcentaje alto de la varianza del bienestar mental subjetivo.

Estos dominios son los más cercanos a la vida emocional.

Dichas variables explican una alta proporción de la varianza del bienestar mental subjetivo.

En lo referente a la asociación entre bienestar mental subjetivo y los diferentes   dominios   de   la   vida,   las   correlaciones   resultaron   positivas   y significativas, con excepción de “su país”.

Al correlacionar el bienestar mental subjetivo con la auto- eficacia se obtuvo una correlación positiva y significativa (r = 0,45, p < 0,01).

Al medir la satisfacción vital, felicidad y salud en la población, los resultados muestran que en general las personas están satisfechas con su vida, siendo la familia la principal fuente de felicidad.

Por último, se encuentra una relación directa y significativa entre felicidad, autoevaluación   de   salud   y   satisfacción   vital.  

Se   establece   una   relación significativa entre auto-evaluación de salud y satisfacción, de 0. 21, y entre auto- evaluación de salud y felicidad de 0. 23.

El  “Significados del bienestar subjetivo demuestran buenos resultados obtenidos, en su aplicación donde se perciben por las actividades que realizan, existe en el discurso el desconocimiento del auto concepto de ser persona.

En los discursos existe la presencia de emociones y sentimientos ante el bienestar subjetivo como son anhelos y deseos manifiesto de cambio de vida.

Cuando en los grupos focales se les pide hablar sobre la existencia de satisfacción y diversión algunas personas señalaron que si existe el gusto el placer y la diversión.

“Salud mental y bienestar desde el punto de vista o percepciones acerca de la concepción que tienen de su salud mental expresaan que es normal, buena, excelente y sana, en una manera expresiva y sencilla de concebir su salud mental.

El bienestar, es sentirse bien, lo cual implica que la salud mental está bien, también expresan que la armonía, la tranquilidad y el equilibrio  son  elementos  importantes  para  las  condiciones  de  bienestar,  por cuanto, le permite una percepción de ese bienestar, que los conduce a estar consciente y a tener una mente sana.

Algunos expresan que la salud mental es una condición biológica, mientras que otros han manifestado que la salud mental al no tener bienestar, motivado a los problemas tienden a tener la mente ocupada que los lleva a desequilibrios emocionales, momentos depresivos y deseos reprimidos alterando la salud mental producto, de que el bienestar no ha sido satisfecho.

Ciudadanía y autocuidado en salud y educación, la prácticas de autocuidado son  más tenidas en cuenta en personas con un mayor acceso a formación e información son efectivas si se llevan a cabo con regularidad.

En cuanto al estado físico los profesionistas de la salud se proporcionan más autocuidado que sus contrapartes en otras áreas pero está presente más el tabaquismo.

En otros aspectos como visitas urológicas y ginecológicas, autoexploración de mamas, autoexamen testicular y quienes trabajan inteligencia emocional presentan el porcentajes más elevados en prevención  a la salud aceden diagnósticos y tratamiento a tiempo.

Las expresiones aportadas por los grupos focales manifiestan que parece ser que el problema del autocuidado hace referencia a la conciencia sobre lo que es  la  vida,  el  cuerpo,  la  salud  y  el  bienestar,  incluyendo  las  esferas  que constituyen al ser humano.

Respecto a la categoría del saber, en las expresiones se reconocen las habilidades necesarias para el desarrollo del conocimiento, de las actitudes, las aptitudes y los valores necesarios para el autocuidado como compromiso de la formación integral.

Conclusiones

El bienestar subjetivo busca definir una idea más compleja del estado en que vive una persona, captando elementos más cercanos a la condición efectiva de la gente y al modo en que ella la percibe, otorgando la importancia justa, hasta hace poco desdeñada, a la evaluación que la persona hace de su bienestar.

El bienestar subjetivo debe aprovecharse para: 

Conocer la situación de las características subjetivas de las sociedades; comprender y definir mejor los problemas públicos que los gobiernos, la administración pública y las políticas buscan resolver.

Desarrollar herramientas y enfoques analíticos para proponer soluciones a los problemas encontrados, y diseñar políticas públicas que impacten favorablemente al bienestar de las personas.

Para lograr lo anterior, el autocuidado brinda las herramientas necesarias, ya que este  está  constituido  por  las  acciones  de  cuidados  que  se  proporciona  una persona para tener una mejor calidad de vida y favorecer el mantenimiento de su salud. 

Las  conductas  de  autocuidado  contribuyen  al  bienestar  emocional. 

El estado de salud de una persona depende, en gran medida, de los cuidados que se brinde a sí misma, aunque por supuesto las condiciones de vida y el acceso a los servicios de salud son esenciales.

Estos principios son rectores para el desarrollo de cualquier práctica de autocuidado.

La familia también juega un papel importante en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, fortaleciendo y fomentando comportamientos  y  estilos  de  vida  saludables  tendientes  a  alcanzar  el  mayor grado de autonomía posible en cada etapa de la vida, aunque cabe mencionar que no siempre la familia realiza está función.

El cuidado de uno mismo incluye las acciones encaminadas a cuidar del cuerpo, los ejercicios físicos sin excesos, regímenes de salud y la satisfacción mesurada de las necesidades.

Además se incluyen las lecturas, meditaciones y la reflexión de la verdad.

Esta cultura comienza a dar importancia al autocontrol como una forma de autocuidado.

El potencial ilimitado de aprendizaje del hombre, independientemente de su edad, status socioeconómico, etc., a través del proceso educativo, logra incorporar a su vida diaria conductas de salud física, social, mental y espiritual que favorecen su estado de bienestar.

Las personas tienen la capacidad física y cognoscitiva para aprender técnicas de autocuidado, practicarlas y transmitirlas a otros.

Lo que ofrece nuevas oportunidad para continuar su proceso de desarrollo y disfrutar de un bienestar integral.


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Archivo/Publicaciones Centro de Experiencias y Sensaciones de Bien Estar, NEURO KINÉRGIA