EL AUTOCUIDADO Y EL
BIENESTAR SUBJETIVO DE LA MENTE
RESUMEN
El
bienestar subjetivo se refiere al juicio que un individuo realiza de su vida en
términos positivos, esto es, el grado en que el individuo está satisfecho con su
vida. Muchos estudios coinciden en que la satisfacción con la vida, el afecto
positivo y el negativo son elementos que constituyen el bienestar subjetivo. Dentro
de la satisfacción se encuentra la salud, la cual se puede mantener realizando
acciones de prevención, promoción y fomento.
Las
causas principales de morbi-mortalidad se pueden prevenir con prácticas de
autocuidado.
El
autocuidado, dentro del marco del desarrollo humano, como toda persona que para
ser, tener, hacer y estar, necesita la satisfacción y potenciación en
condiciones de equidad de satisfactores que le permitan la subsistencia, el
afecto, la protección, la participación, el entendimiento, el ocio, la
creación, la libertad y la identidad.
Palabras
clave: Bienestar subjetivo, autocuidado, salud.
Introducción
El
bienestar es subjetivo por naturaleza debido a que es una experiencia del
sujeto; si las personas no lo experimentan entonces no puede hablarse de
bienestar.
Para
investigar el bienestar en los sujetos se utiliza como herramienta el reporte,
el cual es una síntesis hecha por la persona acerca de su experiencia de vida,
la cual incluye aspectos hedónicos, cognitivos, afectivos y místicos.
El
bienestar subjetivo, al ser declarado por la persona, constituye una evaluación
integral del mismo.
Por
ello, la apreciación que la persona hace de su vida la persona no se limita
solo a sus aspectos económicos, sino que incorpora aspectos vivenciales tan
diversos como su situación de pareja, su relación con hijos o amigos, la
disponibilidad de tiempo libre y la gratificación que recibe de sus actividades
de ocio, su situación laboral, la satisfacción de sus necesidades psicológicas
y materiales, su participación política y muchos más.
También,
se incorporan en esta respuesta aspectos humanos tan relevantes como las
estrategias de afrontamiento, los rasgos de personalidad, los valores y
propósitos de vida, la definición y logro de metas, entre otros.
La
felicidad no es un constructo académico, sino que es un concepto familiar para las
personas.
Dentro
de los aspectos humanos o afectos que constituyen el bienestar se encuentra la
salud; la salud se produce cuando se devuelve a la gente el poder para efectuar
las transformaciones necesarias que aseguren un buen vivir y se reduzcan las causas
que atentan contra la salud y el bienestar.
No basta
con alargar la
vida, se debe
pretender vivir mejor,
en óptimas condiciones de vida mental y social; para
ello, es necesario
tomar una serie
de recaudos y cuidados en la salud además de prevenir las enfermedades
relacionadas con estilos de vida poco saludables, como las asociadas al abuso
de alcohol, tabaco, sedentarismo, estrés y obesidad.
Los
estilos de vida pueden entenderse como la forma general de vivir de una persona;
así, un estilo de vida saludable comprende distintas condiciones y aspectos de
la vida cotidiana, como sentirse bien con uno mismo y con los demás, tener
condiciones socio-económicas aceptables, disponer de lugares y oportunidades
para la recreación, disfrutar de armonía familiar, alimentarse adecuadamente,
entre muchas otras.
El
autocuidado incide en el estilo de las personas mayores de vida, ya que comprende
todas las acciones relacionadas con la promoción la salud, desde la realización
de actividades recreativas, de actividad física, una buena nutrición, la
correcta higiene personal, hasta la toma de los medicamentos prescriptos por
profesionales en caso de enfermedad.
Es importante
considerar que una
buena salud es
el mejor recurso
para el progreso personal, económico
y social y una dimensión importante de la calidad de la vida.
Para
cuidar la vida y la salud se requiere del desarrollo de habilidades
personales para optar
por decisiones saludables.
Es aquí
que radica la importancia del autocuidado, y en donde
las personas son protagonistas si tienen las herramientas de la información y educación
para poderse cuidar.
Definición
de autocuidado: el autocuidado de la salud es “una actividad que es aprendida por
los individuos y con un objetivo.
Es
una conducta que existe en situaciones concretas de la vida, dirigida por las personas
sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para regular los factores
que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida,
salud o bienestar.
El
autocuidado entonces está constituido por las acciones de cuidados que se
proporciona una persona para tener una mejor calidad de vida y favorecer el
mantenimiento de su salud.
El
estado de salud de una persona depende, en gran medida, de los cuidados que se
brinde a sí misma, aunque por supuesto las condiciones de vida y el acceso a los
servicios de salud son esenciales.
Bienestar Subjetivo
Emocional Mente
De
la Actitud Optimista surge el concepto de bienestar subjetivo Emocional Mente,
el cual busca conocer la valoración de la satisfacción de la propia vida de las
personas, entendida ésta no como un constructo académico o de expertos sino
como una vivencia de las personas, como una experiencia de estar bien.
Se
reconoce, por ello, que es la persona quien debe reportarlo y que no es
correcto ni metodológicamente sostenible que el juicio sobre una persona sea
hecho por un tercero.
El
bienestar es una experiencia de vida de las personas que puede entenderse en
tres planos que no son excluyentes entre sí:
La
experiencia cognitiva, que se manifiesta en logros y fracasos e involucra
comparaciones entre la situación actual de la persona y sus metas y
aspiraciones de vida, así como la comparación con la situación de grupos de
referencia; la experiencia afectiva que se manifiesta en el gozo y el sufrimiento
relacionados con los afectos, emociones y estados de ánimo que la persona
experimenta, y la experiencia sensorial que se manifiesta en términos de
placeres y dolores.
Lo
que, en su conjunto, conforma la experiencia de vida y de bienestar que tienen los
seres humanos.
El
enfoque de bienestar subjetivo está sustentado en varios principios:
Se
basa en el bienestar transmitido por la persona ya que la información se
obtiene a partir de la respuesta directa dada por la persona a una o varias
preguntas sobre su felicidad o satisfacción de vida.
Al
preguntar directamente a la persona se obtiene una respuesta dada por seres
humanos concretos y no se trabaja con el bienestar de agentes disciplinarios
abstractos.
No
es posible hablar de un bienestar objetivo pero sí es posible hablar de
variables objetivas que pueden ser utilizadas para medir aquellos factores
relevantes para el bienestar.
El
enfoque acepta que cada persona es la autoridad última para juzgar su bienestar
y el papel del experto debe tratar de entender ese bienestar transmitido,
mediante la formulación de teorías y la corroboración de hipótesis.
Una
vez que se acepta que hay información relevante se deben identificar los
factores que son relevantes para el bienestar
de los seres humanos, y sexto, se requiere de un esfuerzo
transdisciplinario para entender lo reportado por seres humanos de carne y hueso.
El
interés en el estudio científico del bienestar surge a finales del siglo XX, precedido
por los pensamientos filosóficos de la antigüedad acerca de la “vida buena”, la
“vida virtuosa” y el “cuidado de la mente”; y por las reflexiones derivadas de las
tradiciones espirituales para dar paso a la investigación sobre la felicidad
que desde entonces continúa extendiéndose alrededor de todo el mundo.
Las controversias
sobre el Bienestar Subjetivo han girado históricamente en torno a los
siguientes aspectos:
1
El uso generalizado del término en distintos campos del conocimiento pero sobre
todo en la investigación Neurocientíficas al concebir el bienestar como
sinónimo de los constructos “calidad de vida”, “felicidad”, “funcionamiento optimista”,
“máximo rendimiento”, “auto- concepto”, “locus de control interno”, “salud
mental”, “resiliencia” y “motivación”, cuando todas
se unen en el mismo fin al tener el
mismo significado.
2
El uso de las expresiones “bienestar subjetivo” y “bienestar mental” utilizar la
expresión verbal “subjetivo”
y el término bienestar ya está implicada de manera obvia la experiencia
personal, prestando especial atención a su condición de ser una “experiencia
subjetiva” para diferenciarlo como bienestar “existencial”, “espiritual”,
“social”, “colectivo”, “laboral”, “sexual”, “familiar” o de “pareja”; o para
enfatizar las diferencias implícitas existentes entre el “bienestar individual”
y el “bienestar de los demás”.
3
El bienestar mental subjetivo, entendido como “estar bien” BIENESTAR es el
resultado de las conclusiones cognoscitivas y afectivas que las personas elaboran
respecto a su grado de satisfacción con la vida según lo que piensan y sienten al
evaluar globalmente su existencia.
Las definiciones del bienestar
mental subjetivo pueden ser agrupadas en tres grandes categorías:
1.
Aquellas que lo describen como la valoración de la vida del individuo en
términos optimista. Por ejemplo cuando una persona reporta la satisfacción con
la vida.
2.
Aquellas que lo definen centrándose en la comparación entre la afectividad
positiva y la afectividad negativa.
3.
Aquellas que enfatizan la perspectiva religiosa o filosófica refiriéndose al bienestar
mental subjetivo como la felicidad o como una virtud.
Existen otros
factores determinantes del bienestar mental subjetivo:
a.
Las variables mentales-sociales referidas a las condiciones demográficas (edad,
sexo, género, procedencia); el acceso a los sistemas de apoyo social e
integración a la comunidad; las condiciones socio-económicas, las diferencias
individuales, la percepción de los sucesos socio-políticos, los valores
espirituales, las motivaciones inconscientes; la calidad subjetiva de la vida, la
interpretación de los eventos vitales, el significado de “vivir bien”.
b.
Las variables biológicas, genéticas y constitucionales (predisposición genética
a ser felices e infelices, vulnerabilidad a padecer enfermedades o trastornos
de orden funcional y homeostático en el organismo, alteraciones del sistema
endocrino, de la fisiología cortical y/o del sistema inmunológico.
c.
Variables relacionadas con el cuidado de sí mismo y la salud integral: el entrenamiento
mental, la ejercitación física, los efectos del movimiento, participación en
actividades recreativas, momentos de ocio activo, desarrollo de los talentos
personales, entre otras.
Autocuidado de la
salud
El
bienestar subjetivo y la actitud optimista buscan conocer la realidad de los
sujetos y en su defecto poder transformarla, transformación que se pretende que
sea positiva por ejemplo en la salud, lo que se relaciona con el autocuidado de
la misma ya que parte de sentirse bien es el estar saludable de manera integral,
el autocuidado existe desde que hubo necesidad de proporcionar cuidado, es
decir, desde que existe el hombre en la tierra.
Déficit de
Autocuidado
El
autocuidado es una contribución constante
del individuo a su propia existencia:
“Es
una actividad aprendida por los individuos, orientada hacia un objetivo.
Es
una conducta que existe en situaciones concretas de la vida, dirigida por las personas
sobre sí mismas, hacia los demás o hacia el entorno, para regular los factores
que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud
o bienestar”.
En
el término autocuidado, auto se utiliza en el sentido del ser humano completo,
tiene la connotación dual “para uno mismo” y “realizado por uno mismo”.
Normalmente
los adultos cuidan de sí mismos pero los niños, adolescentes, ancianos y
enfermos requieren de un agente de cuidado dependiente, es decir, quien le
provea los cuidados.
La
promoción del autocuidado es una estrategia necesaria para la búsqueda del
bienestar integral en la vida cotidiana y lograr así el desarrollo humano.
Por
tanto, el autocuidado es una práctica que involucra líneas de crecimiento en las
que toda persona debe trabajar cotidianamente para tener un desarrollo armónico
y equilibrado.
Estas
líneas de crecimiento que propician un desarrollo integral se relacionan con la
dimensión emocional, física, estética, intelectual y trascendental del ser,
a través del
desarrollo de las
habilidades afectivas, cognoscitivas
y sociales.
A través de este enfoque
se deben tener en cuenta en su promoción, lo siguiente:
1.
Es un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos de sus
propias acciones. Por tanto, es un proceso voluntario de la persona para
consigo misma.
2.
Debe ser una filosofía de vida y una responsabilidad individual íntimamente
ligada a la cotidianidad y a las experiencias vividas de las personas, pero a
su vez debe estar fundamentado en un sistema de apoyo formal e informal como es
el sistema social y el de salud.
3.
Es una práctica social que implica cierto grado de conocimiento y elaboración
de un saber y que da lugar a intercambios y relaciones interindividuales.
El
agente de salud debe buscar espacios de reflexión y discusión acerca de lo que
la gente sabe, vive y siente de las diferentes situaciones de la vida y la salud
con lo cual identificar prácticas de autocuidado favorables, desfavorables e
inocuas y promover, mediante un proceso educativo de reflexión-acción, un
regreso a la práctica para transformarla.
En
la Teoría del Autocuidado se explica el concepto de autocuidado como una
contribución constante del individuo a su propia existencia.
Los
requerimientos de autocuidado son generalizaciones sobre los objetivos que los
individuos deberían tener cuando se ocupan de su autocuidado.
Los
requisitos de autocuidado descansan en tres supuestos: los seres humanos por
naturaleza tienen necesidades comunes para el aporte de materiales y para producir
y mantener condiciones de vida
que apoyen los
procesos vitales, la
formación y mantenimiento de la
integridad estructural, y el mantenimiento y promoción de la integridad
funcional.
El
desarrollo humano, de la vida intrauterina a la maduración del adulto, requiere
de la formación y mantenimiento de condiciones que promuevan los procesos
conocidos de desarrollo de cada ciclo vital.
Los
defectos genéticos y constitucionales y las desviaciones de integridad
estructural, la funcionalidad normal y el bienestar, comportan requerimientos
para su prevención, y acciones reguladoras para controlar su extensión y para
controlar y mitigar sus efectos.
Los
requisitos de autocuidado son expresiones de los tipos de autocuidado
intencionados que el individuo requiere.
Los requisitos
de autocuidado universales
son comunes a
todos los seres humanos durante todas las etapas del
ciclo vital, de acuerdo a su edad, estado de desarrollo y factores ambientales y
otros.
Están
asociados a los procesos vitales, al mantenimiento de la estructura y
funcionamiento humanos, y al bienestar general.
El
mantenimiento de un aporte de aire suficiente, el mantenimiento de un aporte de
agua suficiente, el mantenimiento de un aporte de alimentos suficiente, la
provisión de cuidados asociados con los procesos de eliminación y los excrementos,
el mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo, el
mantenimiento del equilibrio entre la soledad y la interacción humana, la
prevención de peligros para la vida, el funcionamiento y el bienestar humanos y
la promoción del funcionamiento y desarrollo humanos dentro de los grupos
sociales, de acuerdo con el potencial humano, el conocimiento de las
limitaciones humanas y el deseo humano de ser normal.
2
Los requisitos de autocuidado de desarrollo están asociados con solo procesos
de desarrollo humano y con las condiciones y eventos que ocurren durante
diversos estadios del ciclo vital y eventos que pueden afectar adversamente el
desarrollo.
Hay
dos tipos: crear y mantener las condiciones que apoyen los procesos vitales y
promuevan los procesos de desarrollo durante las etapas del ciclo vital,
provisión de cuidados asociados a los efectos de las condiciones que
pueden afectar adversamente
el desarrollo humano
para prevenir efectos negativos en tales condiciones y para
promover cuidados para mitigar o superar los efectos negativos existentes en
tales condiciones.
3
Los requisitos de autocuidado de desviación de la salud están asociados con
defectos constitucionales y genéticos, así como desviaciones humanas
estructurales y funcionales, con sus efectos, con las medidas de diagnósticos y
tratamiento médico.
Relación entre el
Bienestar Subjetivo y el Autocuidado de la Salud
La palabra
bienestar habla por sí sola,
hace una invitación
a mantenerse saludable,
sintiéndose y estando “bien”, considerando esto último como estar bien con uno
mismo, disfrutarse y cuidarse.
El
bienestar hace recordar que hay que mantenerse en estado de equilibrio, aunque
se pasen por altos y bajos, la sintomatología y/o enfermedades son los llamados
urgentes a reconocerse.
Algo
se ha olvidado, algo no se escuchó, a pesar de los llamados previos que fueron
obviados, el síntoma reclama atención, para mantener el bienestar es
indispensable cuidarse, la palabra autocuidado ha surgido como una manera de
mantener la salud
y estar “bien”,
fomentando la escucha
previa de las sensaciones.
Es necesario
conectarse con uno
mismo, en las
emociones, pensamientos, cuerpo, espíritu;
reconociendo lo que sucede en uno, haciéndose consciente de las sensaciones, surge
la posibilidad de hacer algo al respecto, es decir, realizar los cambios
necesarios para transformar la situación.
Autocuidarse
significa, literalmente, cuidarse uno mismo.
Mirándolo
en profundidad, el autocuidado implica darle un espacio a la dimensión del ser,
estar consciente a quienes somos y comenzar a hacernos responsables de nosotros
mismos; en lo cotidiano, implica reconocer y acoger al ser viviente y sintiente
que somos, no con fines utilitarios, egoístas o hedonistas, sino más bien con
el propósito de generar, alegría, entendimiento y compasión en nosotros y en
quienes nos rodean.
Un
autocuidado orientado al cultivo de una buena vida, al servicio del bienestar.
También
puede entenderse la práctica de Autocuidado como la ejecución de actividades
que las personas inician y hacen por sí mismas para el mantenimiento de la vida,
la salud y el bienestar.
Los
procesos mentales y el comportamiento en términos de hacer, de no hacer, de dejar
de hacer e incluso el comportamiento de no dejar hacer, pueden por una parte,
mantener la salud, el bienestar y la potencia, o por el contrario predisponer,
agravar o hacer desencadenar una enfermedad.
Todos
participan en la salud a través de creencias, sentimientos, hábitos, actitudes
y conductas hacia la vida.
De
esta forma, practicar el autocuidado resulta esencial en la búsqueda de un
mayor bienestar y salud personal.
Es
así como las personas desarrollan prácticas de autocuidado que se transforman
en hábitos, que contribuyen a la salud y el bienestar.
Para
lograr el propósito de mantener el bienestar, salud y desarrollo, todos los
seres humanos tienen requisitos que son básicos y comunes a todos, estos
requisitos representan los tipos de acciones humanas que proporcionan las
condiciones internas y externas para mantener la estructura y la actividad, que
a su vez apoyan el desarrollo y la maduración humana.
Cuando
se proporciona de forma eficaz, el autocuidado o la asistencia dependiente
organizada en torno a los requisitos universales, fomenta positivamente la
salud y el bienestar.
Por
ello es de vital importancia que las prácticas de autocuidado sean adoptadas
por las personas como parte de su desarrollo físico y mental, y que además sean
enseñadas a nuevas generaciones para seguir cultivando una vida sana, lejos de
hábitos insanos y decisiones erradas, consiguiendo así, un bienestar integral y
un mejor proyecto de vida.
El
autocuidado tiene que ver con estrategias, entidades, con maneras de afrontar
una serie de situaciones que nos permiten cuidarnos en un contexto familiar,
social, institucional y entonces acercarnos paulatinamente a ese estado de
bienestar.
El
propósito es contribuir a que las personas, las familias y las comunidades
alcancen y mantengan la mayor capacidad posible para relacionarse entre sí y
con el medio ambiente, de modo que promuevan el bienestar subjetivo, el
desarrollo y el uso óptimo de sus potencialidades mentales, cognoscitivas,
afectivas y relacionales, y el logro de sus metas individuales y colectivas, en
concordancia con la justicia y el bien común.
El bienestar
subjetivo y el
autocuidado de la
salud han sido
estudiados por diversos autores a
nivel nacional e internacional, abordados desde diversas posturas, ámbitos y
con diferentes sujetos de estudio.
Al
realizarse estudio que incluye la satisfacción vital y laboral como medidas de
bienestar general y de bienestar en el contexto de trabajo.
Los
resultados apuntan una sólida vinculación de las dimensiones de cansancio
emocional y dedicación con la satisfacción vital, dimensiones a las que se suma
la absorción cuando se examinan los vínculos con la satisfacción laboral.
De
especial interés resulta el hecho de que la dimensión vigor muestre elevadas correlaciones
tanto con satisfacción
laboral como con satisfacción vital y, sin embargo, no
aparezca como predictor en las ecuaciones de regresión calculadas para ambas
variables.
Estos
estudios mostraron en los resultados obtenidos de una muestra
de alto bienestar subjetivo elevada a la auto-eficacia, y satisfacción
con la mayor parte de los dominios vitales generan actitud optimista.
Los
dominios referidos a relaciones afectivas, futuro y trabajo, y la percepción de
auto-eficacia explicaron un porcentaje alto de la varianza del bienestar mental
subjetivo.
Estos
dominios son los más cercanos a la vida emocional.
Dichas
variables explican una alta proporción de la varianza del bienestar mental
subjetivo.
En
lo referente a la asociación entre bienestar mental subjetivo y los
diferentes dominios
de la vida, las correlaciones resultaron
positivas y
significativas, con excepción de “su país”.
Al
correlacionar el bienestar mental subjetivo con la auto- eficacia se obtuvo una
correlación positiva y significativa (r = 0,45, p < 0,01).
Al
medir la satisfacción vital, felicidad y salud en la población, los resultados
muestran que en general las personas están satisfechas con su vida, siendo la
familia la principal fuente de felicidad.
Por
último, se encuentra una relación directa y significativa entre felicidad,
autoevaluación de salud
y satisfacción vital.
Se establece
una relación significativa entre
auto-evaluación de salud y satisfacción, de 0. 21, y entre auto- evaluación de
salud y felicidad de 0. 23.
El
“Significados del bienestar subjetivo demuestran
buenos resultados obtenidos, en su aplicación donde se perciben por las
actividades que realizan, existe en el discurso el desconocimiento del auto
concepto de ser persona.
En
los discursos existe la presencia de emociones y sentimientos ante el bienestar
subjetivo como son anhelos y deseos manifiesto de cambio de vida.
Cuando
en los grupos focales se les pide hablar sobre la existencia de satisfacción y
diversión algunas personas señalaron que si existe el gusto el placer y la
diversión.
“Salud
mental y bienestar desde el punto de vista o percepciones acerca de la concepción
que tienen de su salud mental expresaan que es normal, buena, excelente y sana,
en una manera expresiva y sencilla de concebir su salud mental.
El
bienestar, es sentirse bien, lo cual implica que la salud mental está bien,
también expresan que la armonía, la tranquilidad y el equilibrio son
elementos importantes para
las condiciones de
bienestar, por cuanto, le permite
una percepción de ese bienestar, que los conduce a estar consciente y a tener
una mente sana.
Algunos
expresan que la salud mental es una condición biológica, mientras que otros han
manifestado que la salud mental al no tener bienestar, motivado a los problemas
tienden a tener la mente ocupada que los lleva a desequilibrios emocionales,
momentos depresivos y deseos reprimidos alterando la salud mental producto, de
que el bienestar no ha sido satisfecho.
Ciudadanía
y autocuidado en salud y educación, la prácticas de autocuidado son más tenidas en cuenta en personas con un
mayor acceso a formación e información son efectivas si se llevan a cabo con
regularidad.
En
cuanto al estado físico los profesionistas de la salud se proporcionan más
autocuidado que sus contrapartes en otras áreas pero está presente más el
tabaquismo.
En
otros aspectos como visitas urológicas y ginecológicas, autoexploración de
mamas, autoexamen testicular y quienes trabajan inteligencia emocional presentan
el porcentajes más elevados en prevención a la salud aceden diagnósticos y tratamiento a
tiempo.
Las
expresiones aportadas por los grupos focales manifiestan que parece ser que el problema
del autocuidado hace referencia a la conciencia sobre lo que es la vida,
el cuerpo, la salud
y el bienestar,
incluyendo las esferas
que constituyen al ser humano.
Respecto
a la categoría del saber, en las expresiones se reconocen las habilidades necesarias
para el desarrollo del conocimiento, de las actitudes, las aptitudes y los valores
necesarios para el autocuidado como compromiso de la formación integral.
Conclusiones
El
bienestar subjetivo busca definir una idea más compleja del estado en que vive
una persona, captando elementos más cercanos a la condición efectiva de la
gente y al modo en que ella la percibe, otorgando la importancia justa, hasta
hace poco desdeñada, a la evaluación que la persona hace de su bienestar.
El
bienestar subjetivo debe aprovecharse para:
Conocer la situación de las
características subjetivas de las sociedades; comprender y definir mejor los
problemas públicos que los gobiernos, la administración pública y las políticas
buscan resolver.
Desarrollar
herramientas y enfoques analíticos para proponer soluciones a los problemas
encontrados, y diseñar políticas públicas que impacten favorablemente al
bienestar de las personas.
Para
lograr lo anterior, el autocuidado brinda las herramientas necesarias, ya que
este está constituido por las acciones de
cuidados que se
proporciona una persona para
tener una mejor calidad de vida y favorecer el mantenimiento de su salud.
Las conductas
de autocuidado contribuyen
al bienestar emocional.
El
estado de salud de una persona depende, en gran medida, de los cuidados que se
brinde a sí misma, aunque por supuesto las condiciones de vida y el acceso a
los servicios de salud son esenciales.
Estos
principios son rectores para el desarrollo de cualquier práctica de
autocuidado.
La
familia también juega un papel importante en la promoción de la salud y la
prevención de enfermedades, fortaleciendo y fomentando comportamientos y
estilos de vida
saludables tendientes a
alcanzar el mayor grado de autonomía posible en cada
etapa de la vida, aunque cabe mencionar que no siempre la familia realiza está
función.
El
cuidado de uno mismo incluye las acciones encaminadas a cuidar del cuerpo, los ejercicios
físicos sin excesos, regímenes de salud y la satisfacción mesurada de las necesidades.
Además
se incluyen las lecturas, meditaciones y la reflexión de la verdad.
Esta
cultura comienza a dar importancia al autocontrol como una forma de
autocuidado.
El
potencial ilimitado de aprendizaje del hombre, independientemente de su edad,
status socioeconómico, etc., a través del proceso educativo, logra incorporar a
su vida diaria conductas de salud física, social, mental y espiritual que
favorecen su estado de bienestar.
Las
personas tienen la capacidad física y cognoscitiva para aprender técnicas de autocuidado,
practicarlas y transmitirlas a otros.
Lo
que ofrece nuevas oportunidad para continuar su proceso de desarrollo y disfrutar
de un bienestar integral.

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