La ciencia (conocimiento) a través del mayor experto
en el engaño: el cerebro
Dicen que no hay un artista más dotado
en el arte del engaño que nuestro cerebro.
¿Cómo logran engañar las ilusiones
ópticas a nuestro cerebro?
¿Cuál es la utilidad científica del
miedo?
¿Por qué hombres y mujeres miran el
mismo mundo y ven cosas diferentes?
Estas son algunas de las cuestiones
que despertaron el interés de la audiencia.
Aunque la clave de su éxito reside en
su manera de plantearlas, implicando directamente al televidente a través de
juegos visuales.
El
Auto Engaño
Es la más elaborada de las Mentiras:
engañarnos hasta dar por cierto lo que no es. Y eso puede hacernos mucho daño.
"delante había una mentira
comprensible, y detrás, una verdad incomprensible".
Nadie se halla libre del autoengaño,
esa estrategia mental que permite esquivar la realidad refugiándose en una
inconsciencia más o menos deliberada.
Se recurre al autoengaño para evitar
asumir las consecuencias de los propios actos al no ver ciertos aspectos
personales o del entorno que resultan desagradables, al fingir y ocultar lo que
se siente o al justificarse para salir airoso de una situación.
Pero ¿cómo es posible engañarse a uno
mismo?
Según Francisco J. Rubia, catedrático
de Medicina e investigador en neurociencia, incluso el propio cerebro nos
engaña.
La misión principal de este órgano es
garantizar la supervivencia del organismo, y para tal fin elabora pero también
deforma la información que recibe de los sentidos.
"En
algunos momentos, esta escapatoria puede resultar útil, pero si se mantiene de
manera rígida puede generar dificultades"
Existe, por una parte, el autoengaño
que opera de manera consciente.
Una persona sabe que tiene que
realizar algo, pero se convence a sí misma para dejarlo para mañana.
Alguien reconoce que tiene un problema
y se autoengaño pensando que el tiempo lo solucionará.
Sin embargo, en ocasiones la mentira
está tan bien armada que ni siquiera se es consciente de ella.
Así, una persona puede descubrir que ha
borrado de su memoria hechos importantes o que se ha mantenido ciega ante las
evidencias claras de que su vida de pareja naufragaba.
El autoengaño es el más escurridizo de
los mecanismos mentales, porque resulta difícil darse cuenta de lo que se
prefiere ignorar.
Los
'puntos ciegos'
"Todo es según el color del
cristal con que se mira" (Ramón de Campoamor)
En su libro El punto ciego, Daniel
Goleman relaciona esta estrategia con un hecho fisiológico.
En la parte posterior del ojo existe
una zona donde confluyen las neuronas del nervio óptico que carece de
terminaciones nerviosas.
Esta zona constituye un punto
ciego.
Habitualmente no se percibe su
existencia porque se compensa con la visión superpuesta de ambos ojos.
Pero incluso cuando se emplea un único
ojo resulta difícil distinguirlo, pues ante la falta de información visual el
cerebro rellena virtualmente esa pequeña área en relación con el entorno.
Algo
parecido sucede a nivel Mental.
Todas las personas tienen puntos
ciegos, zonas de su experiencia personal en las que son proclives a
bloquear su atención y auto engañarse.
Estas lagunas mentales tienden a ser rellenadas
con fantasías, explicaciones racionales o imaginaciones.
Se trata de un hecho comprobado que no
percibimos la realidad tal y como es, sino que elaboramos nuestra
interpretación particular a partir de lo que captan los sentidos.
Incluso la memoria resulta altamente
engañosa, pues contiene una serie de filtros que seleccionan la información que
llega a la conciencia.
Esquivar
la realidad
"Ojos que no ven, corazón que no
siente" (refrán popular)
Cuando algo supone una amenaza, la
atención suele recurrir a dos tipos de soluciones: la intrusión, en la que la
persona se mantiene centrada en lo que le preocupa, pensando continuamente
sobre ello, o la negación, que supone desviar la atención y desconectarse del
problema.
La tendencia a cerrar los ojos ante lo
que inquieta surte un evidente efecto calmante, pues permite poner fin al
estrés que genera una posible amenaza, una responsabilidad o un recuerdo
traumático...
El autoengaño, por tanto, ayuda a
protegerse de la ansiedad o el malestar disminuyendo el grado de conciencia.
Ante una enfermedad grave, algunas
personas recurren a la negación: rechazan el diagnóstico o minimizan su
seriedad, evitando reflexionar o hablar sobre ello.
Esta estrategia tiene su función y
puede resultar, por tanto, beneficiosa.
Es sabido que las personas con cáncer
que niegan su enfermedad pueden sufrir menos ansiedad y depresión.
La negación, por tanto, implica un
rechazo a aceptar las cosas tal y como son, y suele ser una de las primeras
respuestas ante una pérdida o cambio importante.
Supone una escapatoria momentánea
antes de enfrentarse con la realidad.
Sin embargo, así como en algunos
momentos puede resultar útil, si se mantiene en el tiempo de manera rígida
puede generar dificultades, tales como no tomar una actitud responsable para
realizar los controles o tratamientos que precisa una enfermedad o no
posibilitar la elaboración emocional de la situación.
Lo
decía Ortega y Gasset:
"La negación es útil, noble y
piadosa cuando sirve de tránsito hacia una nueva afirmación".
La
trampa de la selección
"Peor que ver la realidad negra
es el no verla" (Antonio Machado)
Los seres humanos disponen de
infinidad de trucos para mantenerse ajenos a la realidad.
Además de la negación, se utilizan
mecanismos de defensa como la racionalización, que permite ocultar los
verdaderos motivos bajo una explicación lógica, o la atención selectiva,
mediante la cual se percibe lo que interesa mientras se ignora el resto.
Estos mecanismos de defensa brindan un
refugio y son en cierto modo necesarios, pero al mismo tiempo condicionan
nuestra manera de percibir y reaccionar frente al mundo.
Como individuos, somos recopiladores y
observadores de nuestra propia realidad y, a pesar de desearlo, rara vez somos
imparciales.
La mayoría solemos atribuirnos con
mayor facilidad los éxitos que los fracasos, exculparnos y ver la mota en el
ojo ajeno.
Aunque otras personas tienden a
interpretar que el fallo siempre está en su lado.
La
evolución de la mentira.
"Una mentira no tendría sentido
si la verdad no fuera percibida como peligrosa"(Alfred Adler)
Robert Trivers, un biólogo evolutivo
norteamericano, opina que el autoengaño es una sofisticación de la mentira, ya
que ocultarse algo a uno mismo lo hace más invisible y difícil de descubrir
para el resto.
Mentir conscientemente, además, crea
una contradicción en el cerebro y requiere un mayor esfuerzo.
En eso se basa el polígrafo (la
máquina de la verdad), pues al falsear la respuesta aparecen señales de estrés
a veces imperceptibles, como sudor, cambios en la presión cardiaca o la
respiración...
La capacidad para mirar hacia otro
lado también se ha mostrado fundamental para forjar las relaciones humanas.
Se necesita cierta dosis de engaño
para mantener la discreción, encubrir cuestiones embarazosas o proteger la
integridad de otra persona.
Sin embargo, también nos servimos del
autoengaño para fines menos honorables, como embaucar a los demás, ocultar
aspectos indeseables de uno mismo, lograr un objetivo a toda costa...
La
verdad soportable
"En el interior del hombre habita
la verdad" (San Agustín)
Llegamos al meollo:
¿Existe un equilibrio óptimo entre
autoengaño y verdad?
Sabemos que en ocasiones evitar la realidad
nos procura una sensación de alivio, pero también conlleva un coste importante.
Lo
que no se afronta tiende a repetirse.
Un concepto útil es el de la verdad
soportable.
Se puede apostar por reconocer la
realidad, pero dándose tiempo para digerir poco a poco la información que
resulta difícil.
La mentira y la simulación terminan
creando una terrible desconexión, ignorando quiénes somos y qué deseamos.
Por eso, lo más importante quizá sea
mantener un pacto de honestidad con uno mismo.
A ese pacto ayudará reconocer que la
realidad es mucho más amplia de lo que se cree.
Sin embargo, puesto que siempre
resulta difícil detectar los propios trucos, se necesita el espejo de los
demás.
Con sus comentarios, sus críticas y
elogios, y su visión distinta, las otras personas contribuyen a iluminar
rincones que hasta entonces permanecían ocultos.
Principio
de autoridad:
Creer que cierta persona por su posición
y conocimiento, tiene toda la razón por su preparación
Experto en centrar la atención en
un solo sitio.
Los retos mentales ayudan a potenciar
la capacidad del cerebro, lo que puede contribuir a desarrollar la creatividad,
algo que en plena crisis puede resultar útil.
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