Un grupo de científicos y filósofos ha publicado una serie de trabajos bajo la rúbrica abrir mente en los que establecen una teoría que llaman "procesamiento predictivo". Con esta teoría, sustentada por decenas de científicos, sugieren que procesamos la realidad en base a predicciones que hace el cerebro de lo que está ahí y no de lo que realmente está ahí, ya que esto es de alguna manera que no se puede conocer o al menos que se conozca sino a través de nuestro cerebro (o quizás, mejor dicho, de nuestra conciencia, pero ese es otro debate), el cual tiene este modo operativo de predecir o prever, es decir, de crear una impresión o expectativa y por lo tanto no tenemos cognición directa de la elusiva sustancia de lo real (sustancia que quizás ni siquiera existe).
Los científicos argumentan que nuestros cerebros constantemente están haciendo predicciones del mundo externo y estas predicciones son lo que percibimos, lo que decimos que es la realidad. Los investigadores y filósofos en su conjunto mantienen que para hacer predicciones más precisas, nuestro cerebro modifican sus modelos internos del mundo y obligan a que los cuerpos cambien de estado o lugar, para que el ambiente externo entre en consonancia con sus predicciones.
Esta nueva teoría tiene como principal sentido el cuestionar la idea de que pasivamente recibimos información del mundo y que, así entonces, lo que pensamos y representamos en nuestra mente es una imagen fiel de la realidad, que existe haya fuera, intocada por nuestra percepción.
- La percepción es activa no pasiva.
- El mundo pasa a través de filtros.
La acción y la cognición son resultados de computos en el cerebro que involucran tanto un procesamiento de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba, es decir, donde el conocimiento previo del mundo y nuestro estado cognitivo y emocional influyen en la percepción.
Nuestro cerebro funciona como una computadora que construye constantemente en tiempo real un modelo del cuerpo y del ambiente que espera percibir.
Usa este modelo para hacer varias hipótesis de aquello que es la fuente de las sensaciones y aquella hipótesis que parece más probable se convierte en la percepción de la realidad externa.
Dos de los autores principales, Metzinger y Wiese, explican que su trabajo nos lleva a entender "el procesamiento del cerebro como una alucinación controlada en línea".
Esto no dice menos que: todo lo que percibimos, incluyendo nuestro cuerpo y el medio ambiente es un simulacro, una recreación. Así, no sólo estados conocidos como alucinógenos, las drogas o la locura, son alucinaciones; esta realidad, en su más sobria expresión, es una constante alucinación.
Esta investigación produce una serie de fascinantes preguntas que quizás algún día podremos responder, como, por ejemplo, que tanto nuestro mismo cerebro se ve moldeado por las predicciones previas.
Una posible explicación a esta naturaleza alucinatoria de la realidad es dada por el nuerocientífico Donald Hoffman:
El físico matemático Chetan Prakash probó un teorema que yo ideé: según la evolución por selección natural, un organismo que ve la realidad nunca será más apto que un organismo de igual complejidad que no ve la realidad pero que está ajustado sólo en aptitud [para sobrevivir].
Hoffman mantiene que nuestras percepciones han evolucionado para incrementar nuestra aptitud (lo que llama fitness) y no para ver la verdad.
Sólo vemos la parte del bosque que nos sirve para sobrevivir y perpetuarnos. Al parecer estaríamos supe imponiendo al mundo los constructos que sirven para que sigamos viviendo, perpetuando de alguna manera nuestra especie.
Resulta también fascinante comparar esto con el colapso de la función de onda de la física cuántica, o cómo la materia hasta no hacer observada es solamente una onda de probabilidades.
Nuestro cerebro crea un modelo de la realidad y lanza una hipótesis sobre ésta y es a partir de que llega a esta hipótesis (que hace la interrogación como tal) que emerge una realidad correspondiente.
Esto recuerda la frase de Heisenberg de que "lo que observamos no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestros métodos de interrogación".
¿Quién dice que los descubrimientos de la física cuántica sólo operan a niveles microscópicos sin influir nuestra experiencia cotidiana de la realidad?
Los científicos llaman predicciones con lo que la psicología llama patrones habituales.
El mundo de cualquier manera parece ser el resultado de todas nuestras predicciones previas o de las intenciones que han informado nuestras acciones.

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