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CENTRO INTEGRATIVO: Modelo GRANDSON (A.D)®

martes, 2 de mayo de 2017

LA SATISFACCIÓN Y LA ESPIRITUALIDAD COMPARTEN UNA MISMA IDENTIDAD NEUROLÓGICA; AMBAS ACTIVIDADES CONLLEVAN A UNA MARAVILLOSA RELACIÓN ENTRE EL MUNDO DEL ESPÍRITU Y EL DE LA SOMATIZACIÓN.

|Coach Activador Ovidio Nieto Jaraba.|Tc, Comunicación Social.|Conferencista/Tallerista.| 2016 Copyright ©|
Neuro-Oración- Meditación- Espiritualidad y la Canalización del deseo y la satisfacción en la somatización 

El cerebro es tal vez el órgano que mayor interés ha provocado entre los científicos. 

El hecho de que presumiblemente sea el recinto que guarda esa enigmática y polimórfica entidad que conocemos como mente lo ha destacado como favorito de las interrogantes que se ha planteado el estudio de la naturaleza humana. 

"El cerebro es más amplio que el cielo visible", decía Emily Dickinson, de algún modo intuyendo, o tal vez sugiriendo, el hecho de que ahí radica la esencia micro cósmica (hay que recordar que existe una notable relación estética entre las redes neuronales y el diseño de las galaxias). 

¿Es nuestro cerebro la manifestación física de ese código de acceso que nos permite tomar conciencia de nuestra espiritualidad? 

En diversos estudios dedicados a observar al cerebro en acción, el hemisferio derecho parece ser el lado atractivo de este órgano. 

Se activa durante exaltación a tal grado que la corteza prefrontal derecha simula una especie de isla iluminada durante este arquetípico instante, en contraste con el resto del cerebro que aparece en completa penumbra. 

Históricamente se le ha atribuido al hemisferio izquierdo el procesamiento la satisfacción, pues este se activa cuando recurrimos a memorias que nos provocan felicidad, cuando recordamos a un ser querido, en aquellos momentos en los que nos sentimos simplemente grandiosos e incluso es el más activo en personas alegres que rara vez pasan por etapas depresivas. 

Pero curiosamente durante la exaltación, tal vez la máxima epifanía en torno a la satisfacción humana, el hemisferio izquierdo, en lugar de propulsar un somatización de reacciones gozosas, permanece completamente dormido. Y este neuro misterio ha intrigado enormemente a los hombres de ciencia que dedican su vida a analizar los comportamientos del cerebro. 

Hasta hace menos de una década la neurociencia poco sabía de los fundamentos científicos relacionados a los estados de gracia, al satisfacción y exaltación, o a emotivas frecuencias similares. 

Sin embargo, en años recientes ha emergido un panorama mucho más claro en la relación del cerebro humano con la satisfacción, una de las sensaciones, por cierto, que mayor peso tienen para determinar el registro psico-emocional de una persona. 

La felicidad, o mejor dicho la alegría extasiante, tanto en un plano sagrado como en uno profano, disminuye la auto-conciencia del ser (concibiéndola más desde una perspectiva del ego y el sentido de ubicación espacial), además de que altera la percepción corporal y reduce la sensación de dolor. Y mientras que el hemisferio izquierdo es presuntamente el protagonista de la satisfacción, lo cierto es que estos tres neuro-fenómenos se activan bilateralmente. 

La ausencia de dolor puede estar explícitamente ligada a la satisfacción y la completud. 

Sin embargo, las otras dos —perder el sentido de identidad y de los limites corpóreos— son más misteriosas. William James, autor de The Principles of Psychology, describe al "ser" como el pilar de la conciencia, aquel que perdura a lo largo de múltiples sensaciones y experiencias. Y este "ser" está dividido, excepto durante las experiencias espirituales, entre un flujo de conciencia y un observador o diálogo interno. 

Este diálogo, en el cual tanto enfatizaba Yaqui Juan Matus en las crónicas de Carlos Castañeda, funciona como una especie de juez que va organizando y decodificando las experiencias conscientes. 

Narrarnos nuestra propia vida se presenta como una herramienta cognitiva automatizada y a fin de cuentas es lo que acaba construyendo nuestro concepto de realidad. 

Pero escapar de nuestra propia y casi permanente auto-observación debiese ser una satisfacción mucha más valorada de lo que culturalmente estimamos. Y precisamente sobre esto Roy Baumeister, director de Psicología de la Universidad de Princeton, escribió todo un libro: Escaping the Self: Alcoholism, Spirituality, Masochism, and Other Flights from the Burden of Selfhood (1991), en el cual postula que esta especie de auto-conciencia racional en muchas ocasiones puede convertirse en una verdadera carga para una persona. 

En diversas culturas las personas recurren habitualmente a sustancias como alcohol, drogas, tabaco, rituales y otro tipo de estímulos para debilitar esta conciencia del ser. 

Sin embargo, se ha comprobado que la Neuro Oración - meditación te permite liberarte de esta preocupación con respecto a tu propio ser y neutralizar las principales actividades que alimentan este, a veces, incontrolable mecanismo: el juicio, la planeación, la expectativa, la comparación y el auto-escrutinio. 

Como vimos anteriormente la corteza prefrontal del hemisferio izquierdo se asocia con la felicidad, y no casualmente los niveles más altos de actividad en esa región que hayan sido medidos hasta la fecha. 

Esto nos indica que la neuro oración y la meditación actúa sobre los principales centros de satisfacción en el cerebro y, aún más allá, este placer se acompaña de una transformación en nuestra auto-regulación emocional —si bien las personas que neuro oran y meditan fortalecen su auto-conciencia, ponen atención a sus pensamientos y sentimiento desde una perspectiva conceptual, y por lo tanto menos emocional o visceral, lo cual les permite estar en paz con su flujo interior su ser espiritual su soplo de vida bajo la mayordomía de la mente. 

Recordemos ahora que la satisfacción o la plenitud también está ligado a una pérdida de la conciencia ante los límites de nuestro cuerpo, lo cual, al igual que el ejercicio de la auto-observación, involucra ambos hemisferios. 

Tanto la exaltación como la neuro oración y la meditación diluyen nuestro sentido de los límites del cuerpo físico. 

En el caso de la neuro oración y la meditación esto se logra a través de la auto-conciencia, pero enfatizando en la actividad de regiones específicas del cerebro, como los gyrus angulares del hemisferio derecho. 

En cambio, durante la exaltación, el cerebelo es el que brilla, el que mayor actividad registra, debilitando de algún modo la conciencia del cuerpo físico perdiéndonos dentro del mismo y no observándolo "objetivamente", como es el caso de la oración y la meditación. 

En síntesis podemos concluir que existe una apasionante e íntima relación neurológica entre la máxima satisfacción o plenitud física, proyectado a través de la somatización, y el desarrollo espiritual al que una persona puede entregarse, principalmente la neuro oración y la meditación. Y en un fenómeno que algunos considerarían como algo paradójico, ambos se proyectan, resuenan, en un estado de alta fidelidad que termina por eliminar las supuestas fronteras que separan al mundo físico, en específico la satisfacción somatizada, del mundo etéreo, aquel en donde el espíritu se fortalece. Y esta idílica convivencia queda proyectada, o incluso catalizada, a través de nuestro diseño neurológico (nuestro cerebro es un templo dedicado la pasión, la estética y la generación de universos): entre la exaltación, la alegría y la espiritualidad... estamos todos nosotros. 

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Archivo/Publicaciones Centro de Experiencias y Sensaciones de Bien Estar, NEURO KINÉRGIA