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CENTRO INTEGRATIVO: Modelo GRANDSON (A.D)®

viernes, 30 de marzo de 2018

La disciplina del descanso, Autodisciplina para Dormir Bien: El objetivo es aquietar o redireccionar la mente, dejando ir a los pensamientos tensionantes.

La disciplina del descanso

Parece difícil descansar adecuadamente en los tiempos que corren y más aún tener una disciplina. 

Pero resulta imprescindible actuar responsablemente con respecto al hábito del descanso porque su carencia puede ocasionar diversos problemas en la salud, en la actividad laboral y provocar accidentes. 

Por ello, haga un balance, revise su rutina y pregúntese: 

¿Duermo las horas suficientes? 

¿puedo desconectarme del trabajo y las obligaciones? 

¿le doy lugar a la recreación y a la relajación? 

¿entiendo de verdad la importancia que juega el descanso en el día a día?

La vertiginosidad y las exigencias de la vida contemporánea generan un alto y permanente nivel de estrés, por lo cual, el adecuado descanso resulta vital para preservar nuestra calidad de vida. 

Pero cómo podemos, en medio de todas las presiones que nos acosan, darnos el tiempo necesario para descansar. 

Aunque parezca una exigencia más, el descanso es el antídoto natural contra el estrés, imprescindible para poder equilibrarnos y afrontar los desafíos diarios sin que nuestro cuerpo pague las consecuecias. 

La clave está en la autodisciplina para administrar nuestro tiempo, lo cual indefectiblemente nos conducirá a la introspección para rever prioridades y descubrir qué nos está pasando.

Etimológicamente la palabra “descanso" significa des-hacer el cansancio o sin cansancio. Y de acuerdo a las definiciones que dan entendidos en la materia, descansar no sólo es dormir, reposar o “no hacer nada”, sino que consiste también en las actividades y tareas de ocio que fomentan el entretenimiento, la relajación y el entusiasmo.


Dormir Bien, buen vivir

La Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Sociedades de Sueño recomiendan como mínimo 7 horas de descanso. 

De no tenerlas, se ve afectado el estado de alerta y, en consecuencia, aumenta la probabilidad de tener accidentes. 

Además nuestro organismo se debilita y estamos expuestos a diversas enfermedades.

Especialistas en Sueño coinciden en que si bien hay un rango de horas estipuladas necesarias para dormir, la cantidad de tiempo varía según cada persona “El tiempo que alguien duerme no depende de la actividad física, sexo o nacionalidad, sino de las necesidades individuales de cada uno.

El factor que sí influye es la edad; un bebé necesita, aproximadamente, 16 horas de sueño al día; los adolescentes, 9; y los adultos, entre 7 y 9 horas diarias” expresa El Dr. Eduard Estivill, Director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Institut Dexeus de Barcelona.

Los últimos estudios indican que la duración del sueño ha disminuido, en promedio, dos horas, lo cual se debe principalmente a la necesidad de disponer de más tiempo para las actividades de la vida cotidiana.

La Asociación Argentina de Medicina del Sueño, señaló al respecto: 

“El sueño es una función vital, que no siempre es tenida en cuenta, y actualmente se encuentra desvalorizada y despreciada por las nuevas generaciones, que pretenden aumentar el tiempo de eficiencia en distintas áreas de la vida a costa del sueño”. Y agregó: “esto tiene una implicancia directa en el ámbito de la salud y en todas las áreas de la vida, en tanto, está comprobado científicamente que múltiples enfermedades psicosomáticas son consecuencias de vulnerabilidades adquiridas por distrés y pérdida del sueño, ambos considerados como guardianes de la salud”.

Dolores de cabeza y de espalda, insomnio crónico, estrés y somnolencia diurna, hipertensión y cardiopatías, depresión o ansiedad, problemas metabólicos de sobrepeso, trastornos gástricos, mareos, fallas en la memoria, alteraciones en la película lagrimal protectora de la córnea, retención de líquidos, envejecimiento precoz, debilitamiento del sistema inmunitario, dificultad para la regeneración muscular, pérdida de reflejos, mal humor e irritabilidad, falta de claridad mental y concentración, y disminución del rendimiento intelectual, son sólo algunas de las patologías que integran la larga lista de las afecciones que puede provocar el descanso deficiente sostenido en el tiempo.


En la cotidianidad la mayor parte de nuestro tiempo la insume el trabajo y muchas veces no podemos desconectarnos de él, en desmedro de nuestro propio bienestar. 

Pero estar sumergidos fanáticamente sacrificando hasta la necesidad biológica de dormir tampoco es beneficioso para la actividad laboral. 

Pablo Molouny, Gerente General de Trabajando.com Argentina, señala: 

“Lo que más afecta a la productividad de los trabajadores es la falta de un descanso adecuado, más aún si se mantiene en el tiempo. 

Cuando una persona tiene sueño o no ha descansado lo suficiente, es difícil que se concentre, que preste atención a lo realmente importante, que exprese bien sus ideas, por ende, todo se hace mucho más complicado, más aún para quienes trabajan con él". Y añadió “No solo eso, también peligra su integridad física porque tiene entre 7 y 10 veces más riesgo de sufrir accidentes laborales y de tránsito”.

El descanso, por lo tanto, es sumamente importante también en la actividad laboral y cuando nuestro horario de trabajo es extenso, resulta fundamental encontrar alternativas dentro de la misma oficina. 

La implementación de pequeñas pausas de 3 minutos es muy beneficiosa, por lo cual los expertos aconsejan:

• Realizar pequeños intervalos entre tareas o por cada hora de trabajo (de 2 a 3 minutos).

• Levantarse y alejarse de su espacio de trabajo.

• Hacer leves ejercicios de estiramiento y relajación.

• Beber siempre un vaso de agua.

Una vez terminada la jornada laboral debemos procurar apartar el trabajo de la mente y descansar.

 Finalmente, recordemos que el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal depende de nosotros y de cómo vayamos estableciendo nuestras prioridades en concordancia con las necesidades personales.

La importancia del ocio y del saber relajarse

La relajación no sólo es una actividad placentera sino que es un proceso vital que reduce el desgaste al que sometemos a la mente y al cuerpo. 

En lugar de poner la relajación en último lugar de nuestra lista de actividades diarias es importante estar buscando siempre huecos para relajarse.

Existen técnicas específicas de relajación tales como respirar profundamente, la meditación, la visualización o la progresiva relajación de los músculos. 

Hay personas que consiguen relajarse leyendo, haciendo deportes, escribiendo, paseando o charlando con amigos o con la familia. 

Pero lo que hay que tener en cuenta es que, independientemente de cuál sea el modo elegido para relajarse, lo importante es realizar actividades que produzcan placer e introducirlas como parte de la rutina. 

El objetivo es aquietar o redireccionar la mente, dejando ir a los pensamientos tensionantes.

Según estudios científicos, los beneficios de la relajación a nivel físico y psíquico son múltiples: reduce el pulso cardíaco; baja la presión sanguínea; aumenta el flujo de sangre a los músculos; reduce la tensión muscular; reduce el dolor de espalda y de cabeza; reduce las repuestas emocionales de irritación y frustración; mejora la concentración; mejora las habilidades de uno mismo para resolver problemas y otorga más eficacia en las actividades diarias.

Autodisciplina para dormir mejor

Para mejorar el sueño existen diversos abordajes, desde cambio de hábitos hasta medicación. 

“Emprender una serie de rutinas previas que preparen nuestro organismo antes de ir a dormir es esencial para mejorar la calidad del sueño”, afirma el Dr. Ré y aconseja:

• Conseguir una cantidad óptima de sueño, siempre de acuerdo con las necesidades propias de cada uno. 

• Aplicar alguna técnica de relajación para aquietar el cuerpo y la mente (respiración profunda, meditación, visualización, relajación de los músculos, etc.)

• Tener horarios regulares, manteniendo fija la hora de levantarse –incluido el fin de semana– e irse a la cama.

• Mejorar el ambiente en el que se duerme, teniendo en cuenta que no haya ruidos ni luz y que la temperatura ronde entre los 17° y18° C.

• Hacer ejercicio físico de manera habitual, sin caer en los excesos, y si es posible, 5 o 6 horas antes de acostarse.

• Tener una dieta equilibrada y evitar cenas muy abundantes ricas en grasas. Y procurar que el horario de comidas sea siempre el mismo, ya que de este modo evitamos los cambios de peso, que favorecen la aparición del insomnio. 

• Evitar sustancias como el alcohol, la cafeína y la nicotina es esencial, ya que perturban de manera considerable nuestro sueño.

• Si no se queda dormido antes de los 100 minutos, levantarse, salir del dormitorio y hacer una actividad previamente preparada que sea monótona y rutinaria; cuando el sueño regrese volver a la cama.

La disciplina del descanso es elemental para lograr el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal, tener el estrés bajo control y así gozar de una mejor calidad de vida.

Una buena organización de las tareas diarias y un calendario donde estén marcados los eventos importantes puede ser de gran utilidad para administrar mejor el tiempo y no restárselo al descanso.

Asimismo es muy importante que tenga en cuenta que si padece trastornos de sueño, es esencial consultar al médico, quien le dará el abordaje apropiado. Y recuerde sepa decir NO y no se sobrecargue de actividades, que sin un buen descanso, físico y mental, no hay salud, no hay ideas, no hay motivación, no hay energía, ni creatividad, ni proyectos posibles.

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Archivo/Publicaciones Centro de Experiencias y Sensaciones de Bien Estar, NEURO KINÉRGIA