La Resignificación de la Mente desde la Neuro Reprogramación Conversacional.
NERAEMI una poderosa técnica
de persuasión
El Lenguaje Neuro Reprogramador.
Es tu misión ser coach activador de cambio, propulsor de beneficios, proveedor
de soluciones y generador de las verdaderas realidades afirmativas para tus participantes.
Una de la técnica más poderosa que usted pueda utilizar para ejercer conversación
sugerencial para la influencia es el uso de la resignificación de la mente modificando
o reprogramado los lenguajes.
Modificando los lenguajes de Presuposiciones, Resignificando la Mente desde la técnica
de Neuro Reprogramación Conversacional.
Estamos programado
por presuposición de los leguajes que han llegado a la mente inconsciente
haciendo que pensemos lo que otros
quieren y lo asumimos.
Ejemplo: cuando una
estructura de poder y control dice “Las matemáticas son difíciles” y crees que es
así…, si te quitas los zapatos te vas a enfermar…lávate las mano cogió dinero
el dinero es sucio…
Como modifico esos lenguajes de presuposición
Al Modificar un marco de referencia de un contexto
difícil, limitante que las personas han aceptado como presuposiciones a nivel inconsciente,
se puede resignificar desde la Mente en
menos de cinco minutos con nuestra técnica NERAEMI.
Vamos aprender algunos de los más poderosos patrones del Lenguaje que presupone alterando las decisiones y el
comportamiento:
Orden negativa
Las personas no pueden generar imágenes internas de una orden
negativa.
Si le digo a usted que no piense en un carrusel girando, la única manera
de entender mi instrucción es precisamente generar en su mente la imagen de un
carrusel girando, y luego hacer que se detenga o que desaparezca la imagen de
su mente.
…No piense en un elefante.
…Piense si puede hacerlo.
…Sencillamente no piense en un elefante.
No piense, no haga, no sienta…
No podemos representarnos la
imagen interna de estas instrucciones sino hacemos efectivamente lo que se nos
pide que no hagamos.
Del mismo modo el uso de la palabra “no” en frases donde
quiere transmitir un mensaje afirmativo tiene el poder de reducir la
resistencia del otro, haciendo que capte de manera inconsciente el mensaje afirmativo
que usted efectivamente quería transmitir.
Podemos utilizar este patrón de lenguaje de presuposición para influenciar a otros, como en estos ejemplos:
“No tome una decisión ahora mismo.
Puede hacerlo más tarde si le resulta más cómodo”
“No sienta la necesidad de comprar si o si ahora”
“No estoy seguro de que los conocimientos que estoy
enseñándole van a cambiar por completo su forma de comunicarse con otros para
obtener lo que usted desea”.
Vuelva a leer cada una de estas frases, y elimine la palabra
“no”.
Lo que queda es el mensaje reprogramador que el otro está recibiendo inconscientemente.
Nuestra mente pasa por alto la palabra “no” ya que no se trata de un
sustantivo o un verbo que pueda ser representado visualmente.
El cerebro pasa directo al resto del mensaje, y recién como
un paso posterior está en condiciones de volver conscientemente a considerar la
presencia de la palabra “no” en ese contexto y dar un nuevo significado
negativo a la frase completa.
En la mayoría de los casos el uso del patrón de la orden
negativa será efectivo como una poderosa técnica de persuasión.
“Puede ser” y
“tal vez”
A nuestro cerebro No le
gusta recibir órdenes y tiende a responder con resistencia cuando las
escuchamos.
Para evitar esta respuesta de oposición, podemos utilizar el
patrón de lenguaje “Puede ser” y “tal vez”, que nos ayudará a persuadir la mente de otros de una manera más efectiva
y amable.
“Tal vez usted quiere contratar este seguro de vida…ahora”.
“Mariana, puede ser que usted ya haya tomado una decisión y quiere que
llevemos sus nuevos sillones a su casa…hoy mismo”.
Estos patrones de lenguaje son similares a la orden negativa.
Si a las frases anteriores les retira las palabras “tal vez”
y “puede ser”, quedan expuestas las órdenes que se encuentran bajo su
superficie.
PATRÓN DE
OBVIEDADES ASUMIDAS
Cuando asumimos que la otra persona sabe algo de lo que en
realidad no sabe nada, normalmente esa persona no dirá que no sabe de lo que
estamos hablando, sino que pretenderá saberlo para no parecer mal informada o
en falta.
Conociendo esta tendencia podemos utilizar en el proceso de
persuasión un patrón mental desde el lenguaje muy efectivo y elegante:
“Como usted sabe, mucha gente como usted ya está invirtiendo
en nuestros planes de capitalización”.
“Por supuesto nuestra empresa es la más prestigiosa en este
mercado, como habrá usted leído en todas las revistas especializadas”.
Al cerebro de la gente no le gusta que le digan lo que debe
hacer, le gusta pensar que una buena idea es de él, y que cualquier decisión
que tome está basada sólo en su libre criterio y razonamiento.
Es por este motivo que un coach comunicador profesional resignifica la mente
reprogramado su mensaje de modo de no generar resistencia ni desacuerdo.
“Podría decirle que usted va a cometer un gran error si le
compra a nuestra competencia, pero no lo voy a hacer.
Es algo que usted va descubrir por sí mismo, y va a tomar la decisión
correcta”.
“No le digo que nuestro aceite es mucho mejor que el que está
usando ahora en su línea de montaje.
Es algo que usted mismo y su gente de producción van a comprobar en
cuanto lo reemplacen”.
“Podría darle una docena de razones por las que usted debe
contar ahora mismo con un seguro de vida, pero no lo voy a hacer, porque usted
ya sabe que es la única manera de asegurar el futuro de su familia”.
CERTEZA DE CREENCIA CON CONVICCIÓN MENTAL
La verdad es aquello que cada individuo considera verdadero.
Las personas con las que usted entra en contacto desean asegurarse que
usted es auténtico con ellas, que pueden creerle.
La manera en que el otro decide
que usted está diciendo la verdad, es si considera que usted cree en lo mismo
que él cree.
Si usted está de acuerdo con él, entonces usted también está en lo
correcto y está diciendo la verdad.
Este patrón de lenguaje es muy poderoso para hacer que las personas coincidan
con usted prácticamente en cualquier cosa.
La clave en este patrón es lograr que la otra persona diga o piense “si,
si, si, si”, y entonces pedir lo que usted desea.
“Usted quiere sentir la tranquilidad de que tendrá el dinero suficiente
para vivir seguro y confortable una vez que se retire”.
“Usted quiere proteger las mejores cosas de su vida”
“Usted se ha sacrificado toda la vida por sus hijos”
“Usted ha trabajado muy duro todos estos años, ¿es verdad?”.
Por eso, “Invertir en nuestro sistema de capitalización no sólo va a
darle lo que usted desea, sino aquello que se merece y por lo que ha trabajado
tanto tiempo”.
Al obtener un “si, si, si, si…”
Usted está logrando un estado receptivo en la mente de la persona que
trata de persuadir.
Una vez que la persona entra en este estado, le resulta muy
difícil decir “NO” después de coincidir con tantas preguntas o afirmaciones que
parecen desembocar ineludiblemente en una respuesta positiva.
PREGUNTA
INSERTADA
Cuando usted dice que no sabe si está, no está preguntando,
aunque en ocasiones incluso le contestarán con palabras.
Podrán responder algo como “Bueno, no estoy segura”, y usted puede
responder “Yo sé que usted tal vez sienta que no lo merece, ¿pero no es verdad
acaso que trabajó duro toda su vida?”.
Las preguntas insertadas son poderosas, porque lo que hacen
es producir respuestas sin haber formulado verbalmente una pregunta, y lo que
usted siempre desea es provocar un potencial de respuesta sin generar desgaste
en la relación.
LA RESIGNIFICACIÓN
Y ALTERACIÓN DE CONTEXTOS
El blanco de la influencia rara vez se percata de que un comportamiento
en particular le ha sido inducido.
El cambio de perspectiva modifica la alineación del
observador respecto al asunto en cuestión.
Del mismo modo que el marco de un cuadro puede oscurecer una
pintura si no se observa el cuadro directamente desde el frente, un marco mental
invita al observador a analizar un tema desde una determinada perspectiva.
La resignificación de la mente desde la reprogramación conversacional conduce
al observador a considerar algunas características, y a ignorar otras.
El marco de un cuadro mantiene a la pintura separada de la pared sobre
la que se apoya.
Una reprogramación conversacional desde la resignificación de la mente, motiva
al observador a prestar atención al estímulo de una particular característica,
manteniendo fuera del marco aquellas características que no son conducentes a
la respuesta esperada.
Veamos algunos ejemplos del uso de la resignificación de la
mente desde la reprogramación conversacional y la alteración de contextos:
CARNE MAGRA.
Carlos y Adriana observan el menú en su restaurante de
comidas rápidas favorito.
Carlos ordena una hamburguesa, pero Adriana no está segura de
pedir lo mismo porque dice que está controlando su peso.
“No se preocupe”, dice sonriendo la camarera, “Nuestras
hamburguesas son hechas con 75% de pura carne magra”.
Adriana pide la hamburguesa, y la encuentra muy sabrosa.
Adriana es víctima de un reencuadre de enfoque.
Ella fue guiada a enfocarse en lo magro de la carne en lugar
de hacerlo en el tenor graso de la hamburguesa.
¿Hubiera habido alguna diferencia si la camarera hubiera
dicho a Adriana que su hamburguesa estaba compuesta en un 25% por grasa? ¡Puede
apostar a que si! De hecho, en 1988 se llevó a cabo una investigación
utilizando esta resignificación mediante reprogramación.
Los investigadores ofrecieron muestras exactamente iguales de
hamburguesas a dos grupos de catadores en su experimento.
La única diferencia es que a uno de los grupos se le dijo que
la hamburguesa era 75% de carne magra, y al segundo grupo se le dijo que
contenía un 25% de grasa.
Aquellos a quienes se les dijo que era un 75% carne magra,
calificaron a la hamburguesa como de muy buena carne, significativamente más
magra, de excelente calidad, y de mejor sabor que las hamburguesas
“tradicionales”.
A los que se les dijo que era un 25% de grasa, calificaron la
hamburguesa como más grasosa, de menor calidad, y de no tan buen sabor como las
hamburguesas normales.
ENCICLOPEDIAS
Un vendedor de enciclopedias le está hablando a una pareja de
jóvenes padres.
Él está trabajando de acuerdo a su rutina y ha logrado que
admitan que una buena educación es de la mayor importancia para el futuro de
sus hijos.
Luego abordó el tema del precio con habilidad: “A pesar que
esta inversión puede parecer considerable a primera vista” admite, “con nuestro
plan de facilidades extendidas de pago, esta colección completa de
enciclopedias les va a costar menos de un dólar por día, y eso es menos de lo que
cuesta una latita de gaseosa, y -como me dijeron hace poco unos clientes- “no
hay dudas que la educación de mis hijos vale mucho más que una lata de gaseosa
diaria”.
Nunca lo habían pensado de esa manera.
La joven pareja decide comprar colección.
El vendedor hábilmente desvió el
foco de la decisión, alejándola del monto de dinero que la familia está en
condiciones de gastar.
En su lugar se enfocó en lo superfluo e innecesario de una
lata de gaseosa.
Utilizando esto como un punto de referencia, luego pasó a
compararlo no con el valor de su colección de enciclopedias, sino con la
educación de sus hijos.
El vendedor hizo una sustitución de asociaciones de lo que
era el tema de fondo.
Dado el marco LATA DE GASEOSA VS EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS,
siempre va a ganar la educación.
·
QUESO
PHILADELPHIA
Frente a los refrigeradores de un supermercado, un joven preocupado por
su nivel de colesterol mira con atención el envase del queso crema
Philadelphia, y se decide a ponerlo en su carrito cuando lee un visible
cartelito que anuncia:
“50% menos de grasa que la manteca”.
Esta es una interesante reprogramación conversacional desde la resignificación
de la mente.
En la versión tradicional de este queso, cada porción de 30 gramos
contiene 10 gramos de grasa, es decir que tiene aproximadamente 33% de tenor
graso.
El fabricante del queso propone al consumidor que compare QUESO
PHILADELPHIA VS MANTECA, ya que si la comparación estuviera enfocada en QUESO
PHILADELPHIA VS OTROS QUESOS, el cartelito podría decir: “50% más de grasa que
los quesos más grasosos”.
ADVERTENCIA:
Utilice con responsabilidad estos patrones de lenguaje reprogramador en
ventas, para influenciar a las personas a tomar buenas decisiones, en su mejor
beneficio.

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