¿Por qué
somos como somos?
¿Qué
caracteriza los rasgos de nuestra personalidad?
¿Es
nuestro cerebro quien química y fisiológicamente determina nuestra
identidad o por el contrario es nuestro entorno y nuestras vivencias quienes
determinan lo que somos?
Las alteraciones Emocional Mente sólo pueden entenderse a
partir de una génesis multifactorial.
En la depresión intervienen factores
biológicos (neurotransmisores cerebrales) y factores emocional
- mente sociales.
Nuestras vivencias interactúan con nuestro patrimonio
genético.
La salud mental es un fenotipo complejo influenciado por
ambos tipos de factores.
Una línea importante de investigación es la
relacionada con nuestra vida emocional. A los enfoques emocional - mente sociales
se han agregado actualmente los enfoques neurobiológicos.
Estos han estudiado las modificaciones
bioquímicas causadas por el estrés.
El hipocampo es una
estructura primordial para los procesos de aprendizaje y de memoria que puede
ser afectada por la emoción y el estrés.
En ese sitio hay una gran concentración
de receptores a los glucocorticoides (“las hormonas del
estrés”), por lo que se le considera una pieza clave para integrar la respuesta
cognitiva, neuro-hormonal y neuroquímica a la emoción y el estrés.
Esta disfunción
hipocámpica se traduce al mismo tiempo por una serie de alteraciones de la
memoria.
Los glucocorticoides
generados por el estrésprolongado no sólo pueden reducir el volumen hipocampal sino que
también afectan la modulación de la expresión genética, la inmunidad, la
reproducción y la formación ósea.
Las modernas técnicas de
la imagenología han descrito alteraciones en esta estructura neuroanatómica en
pacientes con experiencias traumáticas infantiles o sometidos a experiencias
estresantes en la edad adulta (por ejemplo, en combate).
La respuesta cerebral al estrés se relaciona
íntimamente con el sistema inmunológico.
La intercomunicación entre los sistemas
nervioso e inmunológico se realiza no sólo por los neurotransmisores generados
en el cerebro y las hormonas producidas por el sistema endócrino, sino también
por células que regulan la respuesta inmune, como las citocinas, cuya acción
sobre el cerebro y la conducta es un tema de investigación actual.
Mientras
que Freud descubría el enorme poderío de la fuerza
mental y la dirigía hacia el análisis emocional - mente dinámico de las
neurosis, Kraepelin concentraba sus esfuerzos en encontrar una posible
alteración metabólica que fuera la causa de la demencia preacox
(esquizofrenia) y de la psicosis maníaco-depresiva, cifrando todas sus
esperanzas en la posibilidad de que se desarrollaran en el futuro nuevos
remedios químicos con los que se pudieran tratar las alteraciones bioquímicas
responsables de las enfermedades mentales mayores.
Ambas
corrientes han enriquecido la comprensión, así como el abordaje terapéutico,
del enfermo mental.
La génesis
multifactorial continúa siendo el origen más viable para explicar la causalidad
de las alteraciones del dualismo mente-cerebro.
Las causas
de la depresión son múltiples y muy complejas.
Por una parte, están los factores
intrínsecos o biológicos en los que intervienen los neurotransmisores y los procesos
neuroquímicos cerebrales y, por la otra, los de tipo psicosocial.
Todavía
no sabemos si somos la suma de nuestras vivencias infantiles o si nuestras
emociones y nuestros estados afectivos son resultado de nuestros pensamientos o
de las acciones bioquímicas de nuestro cerebro.
Mientras
que los factores genéticos parecen tener menor importancia etiológica en todas
las dimensiones de la salud mental, el ambiente familiar es una influencia
importante.
Eventualmente los estudios genéticos
moleculares podrán descubrir variables biológicas que permiten al individuo
permanece mentalmente sano dentro de la adversidad ambiental.
Si se descubren estas variables posiblemente
podremos prevenir el riesgo de padecer de una enfermedad mental.
¿LA
EMOCIÓN O EL ESTRÉS DAÑAN AL CEREBRO?
La emoción es una experiencia tan subjetiva
que los científicos han tratado de estudiar el papel que desempeña el cerebro,
pero se han concentrado en la medición de algunos procesos mentales tales como
la percepción y la memoria.
Mientras que los neurocientíficos han
empezado a examinar cómo nuestro cerebro le da forma a nuestras experiencias y
a nuestros recuerdos para generar el amplio y variado repertorio de las
emociones humanas.
Las
emociones determinan lo que somos, y destacan lo que deseamos y lo que no
deseamos ser.
Una de las áreas cerebrales más importantes
que puede ser afectada por la emoción y el estrés es el hipocampo.
Este desempeña un papel primordial en el
aprendizaje y en la memoria.
Las alteraciones de la memoria forman parte
del cuadro clínico de lo emocional - mente patológica relacionada con las
alteraciones de los procesos estresantes.
Cuando exponemos a los participantes de experimentación
(personas) a determinados eventos estresantes, se precipitan conductas de
depresión en estos seres humanos.
Las principales
características del estrés observadas en las personas son:
Inhibición
de la actividad motora, cambios en la conducta alimentaria, alteraciones en el
sueño, disminución de la conducta competitiva y disminución de la respuesta
cerebral a la estimulación.
Con el
modelo humano denominado “depresión inducida por estrés”, se obtuvo una disminución
en la concentración de norepinefrina en el locus coeruleus y en el
líquido cefaloraquídeo, además de una conducta depresiva.
Estos cambios bioquímicos en el sistema
noradrénergico sugieren un papel primordial del hipotálamo en la
etiología de la conducta depresiva.
Los
pacientes con trastorno de estrés post-traumático (TEPT) presentan una gran
variedad de alteraciones de la memoria, incluyendo a la llamada memoria de
declaración.
El hipocampo tiene una gran concentración
de receptores de glucocorticoides, que son las llamadas
“hormonas del estrés”; y también tiene receptores de
mineralocorticoides que contienen una enzima que metaboliza el cortisol.
El hipocampo modula la liberación de
glucocorticoides por medio de su efecto inhibitorio sobre el eje talámo-hipófisis-adrenal.
Estos hallazgos señalan que el hipocampo es
una pieza clave para integrar la respuesta cognitiva, neuro-hormonal y
neuroquímica a la emoción y al estrés.
Los altos
niveles de glucocorticoides que se presentan durante los periodos de estrés
prolongado, dañan el hipocampo, lo que se manifiesta por la disminución
de las divisiones dendríticas, la alteración de la estructura sináptica
terminal y la inhibición de la regeneración neuronal.
El efecto de los glucocorticoides sobre la
fisiología del organismo que está expuesto al estrés es algo más complejo que
la simple muerte celular en el hipocampo.
Los
glucocorticoides tienen una gran variedad de efectos; además de afectar la
fisiología cerebral, modulan la expresión genética, la inmunidad, la
reproducción y la formación de hueso.
Estos efectos pueden proteger al organismo
durante ciertas situaciones de estrés, pero en otras, el efecto de los
glucocorticoides puede dañarlo.
Algunos
estudios con resonancia magnética para medir el volumen hipocampal en pacientes
con historia de estrés severo durante la infancia o en sujetos que han estado
en combate y que han desarrollado el TEPT, muestran la reducción del
volumen hipocampal, sobre todo del lado izquierdo cuando se les compara con
los grupos de controles sanos.
En los pacientes que tuvieron una
experiencia traumática en la infancia, se redujo más el volumen hipocampal
izquierdo, mientras que en los pacientes de edad avanzada con TEPT, se observó
atrofia hipocampal bilateral o del lado derecho.
La explicación de estos diferentes hallazgos
es que el hipocampo continúa desarrollándose después del nacimiento, o que el
volumen hipocampal con una memoria hipofuncional desde el nacimiento, puede ser
un factor de riesgo para desarrollar el TEPT.
Desde hace
años se cree que la exposición a un estrés duradero se relaciona con el
inicio de un episodio depresivo.
En las depresiones también se ha encontrado
que se elevan los niveles de cortisol y se presentan trastornos cognoscitivos
propios de la disfunción hipocampal.
Muchos
científicos suelen decir que la mente es aquello que el cerebro hace.
La creencia de que la mente desempeña un
papel importante en la enfermedad física se remonta a las épocas más remotas de
la medicina.
También los pacientes aceptan que la actitud
mental puede afectar el curso de su enfermedad.
La
parte psicosocial ambiental y familiar de la conducta del individuo tiene
indudablemente una repercusión sobre su biología y en la manifestación de
ciertos síntomas que son típicos para cada enfermedad mental.

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