ANSIEDAD ALTERAR NUESTRA ATENCIÓN.
La ansiedad es una reacción emocional ante una situación que se percibe como una amenaza.
Es una reacción necesaria para sobrevivir ante ciertos riesgos, pues pone a la persona en alerta, pero cuando permanece o es desproporcionada respecto a la amenaza, puede convertirse en una patología.
La ansiedad es invasiva como una mala hierba y consume muchos recursos mentales, lo que nos hace lento y ofusca nuestra conciencia.
Millones de personas sufren de ansiedad en todo el mundo, según los expertos el 25% de la población en los países desarrollados los experimentará en algún momento de su vida.
Los síntomas son múltiples y algunos pueden resultar incapacitantes o condicionar mucho la vida de las personas: inquietud, excitación, inseguridad, taquicardia, miedo, mareos, sudoración, apatía, conmoción, nerviosismo y la angustia, que comparte la misma raíz etimológica indoeuropea que la ansiedad, el "angh".
"La Ansiedad es inversamente proporcional a la Conciencia"
La ansiedad dispara el mecanismo de defensa de las endorfinas neurotransmisores opioides de efecto analgésico y generadoras de bienestar y tranquilidad, que contra restan los síntomas anteriores.
Estas endorfinas disminuyen la atención y consecuentemente disminuyen la conciencia y en casos extremos de tanto atenuarla, pueden incluso llegar a bloquear la atención.
Cuanto más sube la ansiedad en nosotros, más baja la conciencia por un inteligente mecanismo de supervivencia, por el que nuestro cerebro enmascara y alivia nuestro dolor sacrificando conciencia mediante la liberación de opiáceos llamados endorfinas, que mitigan el dolor pero adormecen la atención, que es el paso previo a la conciencia.
La ansiedad es una alerta biológica ante una amenaza que mediante la secreción de endorfinas dispara en nuestro cuerpo tres mecanismos muy valiosos en caso de una lucha cuerpo a cuerpo: calma, insensibilidad al dolor y una disminución de atención ya queda reducida sólo al origen de la amenaza, desatendiendo el resto de elementos de la escena.
Los opioides amortiguan el dolor y ofrecen alivio, pero decrecen la atención de la misma manera que otros neurotransmisores llamados ACTHA (Hormona Adrenocorticotrópica) tienen el efecto contrario, es decir aumentan la atención pero sensibilizan al dolor.
Ambas sustancias se liberan al mismo tiempo, pero la adrenocorticotrópica actúa de inmediato, ya que su misión es afrontar un peligro
Dado que de la atención depende la conciencia (la atención es la que abre paso hacia el consciente y permite "darnos cuenta de las cosas") cabe decir que la ansiedad, y el sufrimiento que nos genera, nos cuesta a los humanos un bien muy preciado.
Pagamos el sufrimiento con conciencia, por eso vivimos en un mundo orientado a crear sufrimiento de todas las maneras imaginables.
Por esta ecuación, diseñaron una sociedad alrededor del miedo, el hambre, el abuso, la enfermedad, la ignorancia, la guerra, la religión, la crisis... todo en nuestra sociedad parece haber sido pensado para mantenernos atados a la ansiedad. Humanos irritados, preocupados, fatigados, nerviosos, angustiados, enfermos... humanos con la conciencia mermada, según la dichosa ecuación.
"Si quieres impedir que los humanos despierten, sólo envíales mucho sufrimiento".
Defenderse de la "Ansiedad"
En la sociedad actual las amenazas permanecen, la ansiedad se pega a nosotros y lo acabamos pagando con atención y conciencia.
Pero eso no es todo, el ser humano ha desplegado multitud de mecanismos de defensa, un amplio abanico de estrategias que en psicoanálisis se llaman resistencias o defensas (los mecanismos de defensa de Sigmund Freud que fué quien primero descubrió la relación entre ansiedad y atención).
Casi todos se basan en disminuir nuestra atención y conciencia, ya que intuitivamente conocemos la ecuación, es decir que los mecanismo de defensa acaban redundado aún más en el déficit de conciencia.
En casos extremos, zonas enteras de nuestra conciencia que sean proclives a crearnos ansiedad acaban convirtiéndose en puntos ciegos como medida preventiva, Estas estrategias son un buen alivio a corto plazo, pero provocan que la persona deje de registrar mucha información valiosa, hasta tal punto que se pueden dejar de reconocer eventos completos, como si no hubieran existido jamás.
Esta es una las principales razones por las que personas suelen repetir hasta la saciedad ciertos comportamientos, esos que están en la zona de penumbra y que impiden a la persona tomar conciencia del problema o del error, que por otro lado, todos los demás si ven. No hace falta estudiar psicología, el refranero popular sabe desde hace mucho tiempo lo que acabamos de afirmar: "El hombre es el único capaz de tropezar dos veces con la misma piedra" "Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra, sí"
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