EL ARTE
DE LA ATENCIÓN
La atención es una de las palabras más importantes
de todo nuestro vocabulario.
Aprendemos las primeras cosas de nuestra
vida compartiendo la atención con nuestros padres.
Cosas que ya no olvidaremos nunca, como el lenguaje
materno o la interacción energética con el entorno.
Focalizar la atención y mantener el control sobre
ella es primordial para nuestra vida social y nuestra salud mental, hasta tal
punto que el descontrol de la atención está detrás de muchos trastornos
mentales importantes como la esquizofrenia, basada en un desorden
caótico de la atención, o el autismo, basado en la incapacidad de enfocar y
sostener la atención.
La
atención es un bien limitado, y gestionarla correctamente no es fácil.
La sabia gestión de la atención es la clave del éxito en una
toma de decisiones.
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Atención a la "Atención"
Donde ponemos la atención,
ponemos la conciencia, y donde los
seres que vibran en el Amor ponen su conciencia automáticamente proyectan su
Amor. Por el contrario, apartar
nuestra atención es el principio del fin.
Cuando apartamos la atención
de nuestra pareja es que ha llegado el momento de empezar a buscar un abogado
matrimonial.
De la misma manera, si apartamos la atención de
nuestras intuiciones (la información que llega de la red
mental del corazón) éstas dejaran de tener importancia, hasta llegar a
desaparecer (fenómeno muy común llamado "no
hacerse caso a sí mismo").
En cambio, si ponemos la
atención en ellas, las
intuiciones pueden ser racionalizadas y enriquecidas con nuevos datos, reconvirtiéndose
a pensamientos conscientes.
Cuanta más atención ponemos
en un punto, más
información suprimimos en el resto y más "desaparece"
de nuestra cognición.
La atención se concentra en
un punto porque un grupo de neuronas suprimen la percepción de las regiones periféricas,
y por tanto, la atención "toca
más a repartir", pero con el efecto secundario de que se
debilita la percepción en el área circundante, algo muy evidente a nivel visual
pero que hay que extrapolar a todo el sistema cognitivo.
El cerebro aprovecha esta capacidad de
focalizar/restringir la atención sin que la veamos detrás de las cortinas y permanezcan
invisibles hablamos
de cortinas el desviar la atención de le llama correr una cortina de
humo...
El cerebro" no sólo se preocupa en dirigir la atención según le conviene, también
le gusta fragmentarla, proponiéndole multitud de focos donde dirigirla.
De esta forma, puede
conseguir colapsarla con facilidad.
La atención
literalmente no da abasto y buena parte del resto de eventos queda
"desatendido", momento que se aprovecha para hacer con
nosotros literalmente lo que quiera, sea quitarnos o colocarnos.
En otras
circunstancias también puede conseguir que nos creamos una noticia
falsa o que compremos un determinado producto, cosas de "neuromarketing".
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