El reposo o descanso es un estado de sosiego que permite observar los propios pensamientos y actitudes.
Es beneficiosa tanto física como mentalmente, y estimula la agudeza mental.
Se ha comprobado que el reposo o descanso resulta efectiva al crear un estado de profunda relajación, en un período relativamente corto de tiempo.
En ella, el metabolismo del organismo se enlentece; así como disminuye el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono, la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria y cardiaca.
Además, reduce la cantidad de ácido láctico, sustancia producida por el metabolismo del músculo esquelético, asociada con la ansiedad y la tensión.
Se ha demostrado, igualmente, que las ondas alfa del cerebro, presentes en el estado de relajación profunda, con el reposo o descanso aumentan la intensidad y la frecuencia.
El manejo de las emociones y estrategias para su control A través del reposo o descanso se puede aprender a enfocar críticamente la atención sobre una cosa cada vez.
Es un tipo de autodisciplina que aumenta la efectividad en fijar y conseguir un objetivo.
Como el proceso de enjuiciar de forma acrítica una cosa en un tiempo se generaliza a otros aspectos de la vida, poco a poco nos encontramos con que somos capaces de darnos cuenta de todo lo que hacemos.
Asimismo, somos más capaces de conocer y aceptar las pautas habituales de percepción, pensamiento y sentimiento, que ejercen una influencia importante en nuestras vidas y que generalmente operan a un nivel inconsciente o automático.

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